martes, 14 de agosto de 2012

Todo arte es erótico.

Arte: cuerpo desnudo de mujer, cama revuelta, luz gastada. Sábanas rojas, colores oscuros, las nubes ahí debajo y los pulmones explotando (cima de montaña). Jerseys de lana en punto cruzado. El humo de los trenes y el morbo de los ascensores. Lo siniestro, lo cerrado, lo violado, lago tibio. Los abrazos (eso sí, eso sí que es arte), los abrazos como de franela y los ronroneos en la espalda, sibilinos, desgarrados, como exhaustos. Las bufandas en invierno y el césped en verano. Las miradas que desafían. Las sonrisas, las caricias, un buen poema pero no cualquiera: uno que vibre. El café caliente entre las manos, libros y chimeneas.

Arte: la ruptura. Los deslices y las costras (cicatrices). Las heridas, las venganzas, las matanzas, los suicidas, los balcones, la tortura. Las violadas. Las paredes, los desguaces, los mordiscos, la crianza. Los puentes y el vacío, la escalada, la batalla. Los empujones, las lágrimas, la piel descarnada y el pánico a los cementerios. La aventura, los piratas. La sangre y la tormenta, los ligueros, la resistencia. Las drogas y los mantras. La bebida. Las hogueras, la violencia. Libros en chimeneas.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pensaste a la hora de escribir este post en las posibilidades del arte de representar la violencia social? Y los problemas en la transmisión que puede exponer, en ciertos casos, ese "erotismo" y fuerza en la imagen tienen el efecto contrario. Llevar imágenes fuertes de, por ejemplo, el genocidio a los judíos, a un aula de secundaria puede llevar nuestras intenciones a un desenlace de signo contrario, y banalizar la problemática planteada a una simple atracción morbosa. No quiero casarme con Theodor Adorno, quien decía que después de Auschwitz no podría escribirse poesía. Pero el trabajo de la imagen, y la palabra escrita, como forma de representación y transmisión de la violencia, física o simbólica, la violencia social, implica un trabajo mayor que la simple idea de "erotismo". Postular algo así es olvidarse de la ceguez, socialmente hablando, de aquellos que postularon el "arte por el arte", olvidando su propio papel de elaboradores de testimonio.
Espero entiendas mi punto, y no creas que estoy imponiendo un límite a la representación, lo que me sonaría a absurdo (no existe límite real si puede ser imaginado, por otro lado).
Espero que pueda ser de utilidad mi reflexión, como la tuya lo fué para mí. Un gusto seguirte leyendo. Un caluroso abrazo desde tierras patagónicas.

Gustavo.

Shaynne dijo...

Estoy de acuerdo, es un poco lo que pretendía transmitir con el segundo párrafo. Los sádicos y los torturadores no son sólo locos o degenerados; la cúpula de las SS adoraba la música clásica. Las cosas más terribles son bellas en cuanto a la capacidad que tienen para condensar tantísimo horror y tantísimo dolor, en cuanto a la capacidad expresima que acumulan. Son una perfección estética y una aberración ética, si es que eso existe. La destrucción es erótica. La frase del título, por cierto, es de Klimt, uno de mis pintores favoritos.

Por otro lado, no descuido la denuncia, no me olvido del papel de testigo histórico. Pero es que hay un momento en que las ideas se hacen pasiones, y el erotismo acaba por asomar por todos lados. Me encanta la fotografía (soy inútil manejando una cámara, pero sus imágenes son retratos como pocos) y me derrite la pintura, pero si algo intento hacer es escribir, y es a través de la escritura (erótica como pocas) que se ensalzan las luchas.

No sé, son solo unas ideas, el debate es interesante :)

Shaynne dijo...

De hecho, me gustaría que te fijaras en tres menciones. La primera, las violadas. La segunda, la resistencia. La tercera: libros y chimeneas / libros en chimeneas.

Anónimo dijo...

Sin embargo, sigo pensando en las limitaciones que tiene a la hora de la transmisión. Personalmente, y mirándolo desde el lado artístico, es fuerte y me gusta, sin embargo, esas menciones que me resaltaste es lo que me hizo pensar en la relación entre representación, historia y memoria. Y a veces esas imágenes tan propias del espíritu romántico alemán pueden llevar a desviar atenciones. Tal vez sigo atado a la transmisión o a la elaboración, y ventilar cuestiones como las violaciones permiten la elaboración superadora del trauma. Pero sigo pensando en mi experiencia personal (ahora preparo un taller sobre Maus para preparar en el aula, con otros docentes de historia y de literatura), y la atracción morbosa exige mucho cuidado para no desvirtuar lo que se busca trasmitir. Sólo una opinión personal, que no me quita la atracción inicial que sentí por el escrito. Pero mi campo de estudio está en la historia y la memoria, y tengo otras prioridades. Espero sepas entenderlo. Y agradezco que te hayas tomado tiempo de responder, fue en algún punto esclarecedor. Por otro lado, voy a buscar algo de Klimt.

Gustavo.

PD: Recordá que ensalzar las luchas no implica precisamente elaborarla. Y puede dejar muchos problemas latentes. Creo que no va a serte difícil como española, y sobre todo europea, encontrar buenos ejemplos. Sin más, espero que puedas valorarlo. Seguimos en contacto.