sábado, 18 de agosto de 2012

Mi vida va prohibida.

- ¿Existe el Gran Hermano?
- Claro que existe.[...]
- ¿Existe en el mismo sentido que existo yo?
- Tú no existes. 

1) Policía Nacional, Alcantarilla, Murcia, finales de junio de 2010. Los perros huyen del asfalto escondiéndose tras las escasas sombras de los edificios., las gargantas se secan de a poco con los cuarenta grados del mediodía, y desde el comienzo de la manzana se puede ver la cola de gente que espera su turno para entrar en el cuartelito.

Dentro hace más calor, incluso. Los cuerpos de amontonan encajonados entre las escasas sillas para crear la ilusión absurda de estar recibiendo algo de lo que sea que suelten los tres ventiladores. En la pared, un póster desteñido advierte sobre las consecuencias de viajar con drogas en los bolsillos. Por lo demás, aquello podría ser la sala de espera de cualquier hospital público. Dos familias se turnan para poder estar sentadas cada veinte minutos. Al fondo, en la segunda mesa de la izquierda, un hombre de mediada edad levanta mecánicamente y con gesto cansado la mano de su madre, postrada en una silla de ruedas y con los ojos cerrados. 

Hace sudor. La mujer viste de negro. Su hijo cumple los trámites despacio, con la parsimonia de la rutina, a pesar de la gente que le observa con urgencia a sus espaldas. Sujeta la mano, levanta un dedo, después otro. Los moja en tinta mientras le explica con paciencia a la oficinista que no, su madre no puede firmar, hace años que es incapaz de escribir nada. La chica frunce el ceño y rebusca en un cajón el expediente adecuado. Se levanta, va a la fotocopiadora, vuelve a la mesa. El hombre estampa los dedos de su madre en el papel. Ruido de máquinas, todo archivado, todo catalogado. Diez euros. La chica da las gracias y casi que arroja la tarjeta encima de la anciana. Ya está, mamá, ya tienes tu DNI, se oye.

2) Aeropuerto central, Budapest, Hungría, agosto de 2012. En la cola de embarque de un vuelo de bajo coste con destino a Alicante, un hombre que apenas superará la treintena enseña orgulloso a los dos niños que lo acompañan, mochila-cocodrilo en mano, sendos pasaportes en lengua magiar. Sobre una página gris todavía sin estrenar se aprecia la fotografía en blanco y negro de un niño de cinco años. Por si acaso.


martes, 14 de agosto de 2012

Todo arte es erótico.

Arte: cuerpo desnudo de mujer, cama revuelta, luz gastada. Sábanas rojas, colores oscuros, las nubes ahí debajo y los pulmones explotando (cima de montaña). Jerseys de lana en punto cruzado. El humo de los trenes y el morbo de los ascensores. Lo siniestro, lo cerrado, lo violado, lago tibio. Los abrazos (eso sí, eso sí que es arte), los abrazos como de franela y los ronroneos en la espalda, sibilinos, desgarrados, como exhaustos. Las bufandas en invierno y el césped en verano. Las miradas que desafían. Las sonrisas, las caricias, un buen poema pero no cualquiera: uno que vibre. El café caliente entre las manos, libros y chimeneas.

Arte: la ruptura. Los deslices y las costras (cicatrices). Las heridas, las venganzas, las matanzas, los suicidas, los balcones, la tortura. Las violadas. Las paredes, los desguaces, los mordiscos, la crianza. Los puentes y el vacío, la escalada, la batalla. Los empujones, las lágrimas, la piel descarnada y el pánico a los cementerios. La aventura, los piratas. La sangre y la tormenta, los ligueros, la resistencia. Las drogas y los mantras. La bebida. Las hogueras, la violencia. Libros en chimeneas.


lunes, 23 de julio de 2012

Soy las ganas de vivir.

Cuando dejas un lugar, todos los detalles se vuelven enormes. El hombre ahí en la orilla de la carretera recogiendo matas te pisa, casi, de lo extraordinario, y el Sol se pone distinto que el resto de días. No se emplea la expresión "abandonar" por casualidad; te llevas parte de la vida que has creado contigo.

Paso a paso, verso a verso.


miércoles, 27 de junio de 2012

De fuego mis murallas.

Si tuviera que describir mi Madrid, hablaría del patio interior de un edificio de viviendas que nunca fueron vendidas, con La Otra cantando sobre el escenario y el mundo a mi lado en un sillón rojo de quinta mano, los reposabrazos grandes, muy grandes, las paredes de colores y dibujos de un Sol lleno de puños en alto que trepan por los muros hasta arañarle un orgasmo a la luna. Lavapiés de madrugada litrona en mano, la plaza que sonríe mientras se lía un verde y toca la guitarra con esa sonrisa suya tan puta, tan dolida y tan viva, tan llena de mierda y de esperanza vacía.

Madrid, no sé, es la segunda planta del Patio Maravillas con sus reuniones de cinco horas y el humo que se te atraganta por no poder abrir las ventanas. Los paseos arriba y abajo desde Plaza España y las cenas a contra-tiempo donde ataque el hambre.  Ciudad Universitaria y sus vuelva-usted-mañana, la cafetería de la Facultad de Filosofía, el futuro encerrado en la María Zambrano. Diría de llamadas de teléfono, de no-no-tengo-tiempo y de sí-te-invito-a-una-caña, y una sensación mravillosa de estar creciendo por momentos. 

Madrid es montañas de libros y las calles ahí abiertas, que pareciere que muerden, que arañan la espalda como el revés de tu cama, los autobuses nocturnos cada media hora y el silencio esperando en Moncloa. Decidir que no me da la gana y salir a la vida a las dos de la mañana con ese hola-puedo-dormir-contigo, arrojarme desde cinco metros de altura mientras las telas dan vueltas, vueltas, que nací hace dos años en mitad de Gran Vía. La Marabunta inundada de gente, las pancartas de cabecera, la tensión por saber qué calle está ya cortada, conciertos en Libertad 8, Historia, tus jodidas manos, otro cubata, la cabeza que da vueltas. Amar la vida.

(Diría -supongo- algo así).

Yo no vivo, yo ardo.

(Y así todo el tiempo)

viernes, 22 de junio de 2012

Basta ya.

Nos privatizan lo público, nos privan de espacios de reunión, nos echan de las plazas, nos impiden desplazarnos libremente, prohíben nuestras protestas, criminalizan nuestros actos, nos tachan de criminales, nos borran de los medios, nos espían y nos detienen.
Libertad detenidas por luchar.
http://www.publico.es/437889/seis-detenidos-por-la-protesta-contra-el-tarifazo-del-metro-de-madrid

lunes, 18 de junio de 2012

Habrá un día.


Me voy a llorar mientras estudio. Puxa Asturies. Δύναμη Ελλάδα.

(Me acaban de decir que el chaval que hace de Súper Pública es de la cuenca minera, y que su padre lleva un mes en las barricadas).

miércoles, 13 de junio de 2012

Santa Bárbara bendita.

Hay algo de mito en el caucho ardiendo. Algo de intintivo en ese imaginario colectivo compuesto por desprendimientos de rocas, hombres (siempre hombres) entrando en la mina a los 17 años y saliendo a los 65, vías cortadas, mujeres (sic) trayendo leche a novios y hermanos. Algo de telúrico y de fe religiosa en la fuerza del desesperado, el empuje de los desheredados que parecen encontrarse, más que nunca, en una época que no es la suya. Algo de residuo del subconsciente, en los disparos allá en el monte y los pañuelos que tapan las caras. Porque si algo aterra de Asturies saboteada, de Asturies bloqueada, de Asturies digna y en pie; si algo aterra de Austuries rebelde, de Austuries minera y dinamitera, es la brecha temporal que abre y desde la que nuestros abuelos parecen mirarnos a la cara, con todo lo bueno y todo lo malo, a nosotras la sociedad urbana y tan perfectamente posfordista de este siglo XXI.

domingo, 10 de junio de 2012

España, año cero.



Lo llaman "rescate dulce", y no es ni una cosa ni la otra. No nos rescatan, porque no van a mejorar la vida de la ciudadanía del país: el régimen lo niega, pero cualquiera con un poco de sentido común sabe que, como ha sucedido en el resto de los países del Mediterráneo todas las "ayudas" de la Europa del neoliberalismo tienen como contrapartida más recortes, más cesión de soberanía y menos democracia. No es dulce, porque las consecuencias sociales del ajuste estructural que comenzó en 2010 seguirán siendo extremadamente duras: generalización de la pobreza, profundización de las desigualdades sociales, exclusión y miedo.

Como Reuters predijo y Soraya desmintió, hoy se ha oficializado que el Estado español ha ido a Bruselas y ha solicitado el rescate financiero. Eso sí, no lo hemos hecho como lo hicieron Portugal  o Grecia, asumiendo que las cosas estaban mal y necesitaban ayuda, sino que lo han hecho por la espalda, de otra manera, para no "estigmatizar la economía".

Pues bien, nuestra economía está ya estigmatizada. Estigmatizada por los Blesa, Rato o de Guindos. El estigma está en no procesar a quienes han especulado con el dinero de todos y han provocado esto, está en seguir mirando para otro lado, en hablar de la herencia y de la coyuntura internacional.

Porque el Estado español, de facto -y dentro de poco de iure, si no ya mismo- no es soberano. Y no lo es desde hace tiempo. Bailamos al son de la prima de riesgo, manejada a voluntad por especuladores del corto plazo; defendemos "más Europa" cuando queremos decir "menos Berlín, por favor" sin decirlo, porque Berlín se puede enfadar y recortar algo, y con una Asturias nos vale, gracias, que no queremos a más ciudadanos enfadados, conscientes de lo que de verdad está pasando.

"España va bien", que diría aquél. Pero no por repetir este mantra una y otra vez la situación cambia. Decenas de desahucios por todo el estado al día, EREs que se aprueban como aprueba una estudiante de primaria -si es que todavía tiene profesora- un examen de lengua, recortes en sectores muy sensibles de las ayudas -ayudas motivadas por las cuotas de producción impuestas desde Bruselas-, pastillas para la tos para quien tenga dinero y no tos...

Y mientras, Dívar comiendo en Marbella, Rato presidiendo el consejo de adminsitración de Caja Madrid y Rajoy entrando en el Parlamento por la puerta de atrás, para que nadie le vea mendigar lo que él no es capaz de exigir dentro de su propia casa.

Frente a esta situación, nosotr@s, l@s ciudadan@s, tenemos que tomar las riendas. La PAH, la Oficina Precaria o la consecución en tiempo récord del dinero para enjuiciar a Rato son buenas muestras de ello. Nuestros gobernantes dejaron hace tiempo ya de representar la voluntad del pueblo para representar al mercado.

Recuperemos la soberanía. En las plazas, en las calles, en las carreteras, en las minas o en los puertos, en las aulas y en los supermercados. Porque es nuestra, porque somos nosotras. Porque nos pertenece, porque una democracia debería fundarse en las necesidades, los deseos y las aspiraciones del 99%. Porque si no es democracia, es dictadura del mercado y de la deuda. Porque ya llevamos el estigma de una clase política incompetente y de un sistema económico usurero y ladrón, impune.

NO SON RESCATES, SON CHANTAJES.

sábado, 9 de junio de 2012

Cuando miras los diarios.

Más que miedo a lo que pase, tengo miedo de que no pase nada.
Bienvenido Mister Marshall, y tal.
 

miércoles, 6 de junio de 2012

Pero no me seas cobarde, por favor.

Cuando tenía trece años, pasé por la embarazosa situación de tener que explicarle al chico modelo de mi instituto, tres años mayor que yo y en plena y horrible adolescencia, que no sucedía absolutamente nada porque yo estuviera pillada por él. Me recuerdo en la sala del Club de Ecología, ayudándole con unos papeles del Consejo Escolar y diciéndole con toda la tranquilidad que me era posible que sí, que me gustaba, y qué. Él no parecía comprenderlo, como si al instante fuera a pegarme a él o a perseguirle por el patio del recreo (ya ves tú, qué más iba a hacer yo a mis impúberes trece años).

Si soy sincera, he de reconocer que me costó hacerlo. Pero, a la vez, me parecía algo tan terriblemente normal que no entendía por qué no debía contarlo. Nunca soporté los que-no-se-dé-cuenta y las risitas tontas de mis amigas; siempre preferí reírme alto y dar la cara, aunque fuera hablando rápido y sin pensar, antes de que me diera tiempo de arrepentirme de esto o de aquello. Ahora sigue ocurriendo así, siempre. Las medias tintas se las dejo a las otras, gracias.

Me convencí de que cualquier otra acción radicaba en cobardía, en la vergüenza más pura. Que no había nada de malo en confesar algo tan llano. Que ellos lo hacían tranquilamente, joder, por qué no yo. Una y otra vez en mi cabeza, el niño malo de mi clase de primaria, el gamberro de diez años que gemía en clase mientras la profesora intentaba callarlo gritando que eso no se hacía en público. Yo lo miraba admirada. ¿Por qué no?


(Y a veces, en este afán de destrozarme las inseguridades que llevo dentro, me pregunto si no seré yo la cobarde).

lunes, 4 de junio de 2012

Bankia es nuestra.

Avanzando. Paso a paso y sin miedo.

La Historia se cayó.

Dedicado, con amor, a mi profesora de Historia de América Moderna, de cuya asignatura me examino mañana.

Soledad sobre ruínas, sangre en el trigo
rojo y amarillo, manantial del veneno
escudo heridas
Cinco siglos igual.

Libertad sin galope, banderas rotas
soberbia y mentiras, medallas de oro y plata
contra esperanza
Cinco siglos igual.

En esta parte de la tierra la Historia se cayó
como se caen las piedras, aún las que tocan el cielo
o están cerca del Sol.

Desamor, desencuentro, perdón y olvido
cuerpo con mineral, pueblos trabajadores
infancias pobres
Cinco pueblos igual.

Lealtad sobre tumbas, piedra sagrada
dios no alcanzó a llorar, sueño largo del mal
hijos de nadie
Cinco siglos igual.

Muerte contra la vida, gloria de un pueblo
desaparecido, es comienzo, es final
leyenda perdida
Cinco siglos igual.

Es tinieblas con flores, revoluciones
y aunque muchos no están, nunca nadie pensó
besarte los pies
Cinco siglos igual.


jueves, 31 de mayo de 2012

Y mi querido,

en este hospital no hay luz para un electrocardiograma.



Son tardes y mañanas y noches de estudio. Y esta canción es preciosa y tengo un miedo horrible del futuro. Mi miedo ahora es salir y cambiarlo todo por recuerdos, que diría un amigo. Ése es el miedo emocional convertido en necesidad empírica. El otro, bueno, el otro va sobre niágaras y bicicletas.

Disfrutad de estos días, de cada día.

martes, 29 de mayo de 2012

Frío polar.

- Estás rara.
- Rara, ¿cómo?
- No sé, callada. No me gustas así. Me gustas cuando hablas.

A ella le gusta que su amiga hable, sí. Le gusta la chica tonta que se emborracha con facilidad y se sube a tacones altos de más, lanzando bobadas a la vida mientras se pinta los labios con una mano temblorosa, se sube la cremallera de la espalda, y sale a destrozarse la vida. Le gustan las diatribas sobre todo y nada y la filosofía de retrete, esos vómitos fáciles que le hacen creer que sus gilipolleces mentales tienen algún tipo de contenido lógico, o crítico, o algo. Le gusta que le den la razón y que se rían sin tener que pensar.

A ella, que para sentirse segura depende de su bronceado y que puede recitar de memoria los componentes activos de veintitrés tipos distintos de píldoras anticonceptivas, no le gusta que su amiga calle. No le gusta verla perder la mirada en el vacío, con el rostro serio, medio ido. No le gusta ese silencio durante las cenas ni el modo en que da vueltas a su jersey y a su pelo suelto entre los dedos. No le gusta la chica reflexiva, complicada, esa que requiere un esfuerzo y que cuando te mira parece tener, por fin, algo verdadero que decir. No le gusta encontrarse sola.

Sobre todo, porque quién sabe lo que le pasa por la cabeza en esos momentos. Se vacía el silencio, de tan denso. Y todo a su alrededor se vuelve frío, frío polar. Hasta que la otra vuelve a hablar, sin decir nada.

Harta ya de estar harta; ya me cansé.




"Si la opinión pública ha alcanzado un estadio en el que inevitablemente el pensamiento degenera en mercancía y el lenguaje en elogio de la misma, el intento de identificar semejante depravación debe negarse a obedecer las exigencias lingüísticas e ideológicas vigentes, antes de que sus consecuencias históricas universales lo hagan del todo imposible".

Dialéctica de la Ilustración - M. Horkheimer y T. W.Adorno. Prólogo de la edición de 1944.

sábado, 12 de mayo de 2012

Feliz 12M.



La primavera pasada todo cambió. Salimos a las calles a gritar que estábamos despiertas, hartas de que se nos tratara como mercancías en manos del 1%. Tras un largo silencio, tomamos las plazas para reivindicar una Democracia del 99%, en la que se respeten los derechos políticos, sociales y económicos que hoy están siendo atacados con el pretexto de la crisis. Seguíamos y seguimos sin casa, sin curro, sin pensión y SIN miedo.

Desde el 15 de mayo, el movimiento popular ha logrado activar las conciencias y señalar al R€gimen de la Troika, el PP y el PSOE como culpable del expolio a las mayorías sociales. En estos meses hemos parado centenares de desahucios, hemos inundado las calles en defensa de la educación y la sanidad pública, nos hemos organizado horizontalmente en las asambleas de los barrios y hemos defendido los bienes comunes como el agua y el conocimiento. Desde abajo hemos respondido al discurso de los que nos gobiernan y hemos empezado a construir las alternativas de forma colectiva. Pese a todo, no ha sido suficiente. Todavía no los hemos parado.

Siguen diciendo que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Dicen que los recortes son el único camino para salir de la crisis: que se ha acabado la fiesta. Pero nosotras no hemos vivido ninguna fiesta: los beneficios de la burbuja inmobiliaria y financiera se los quedaron los de siempre, y ahora -una vez más- pretenden que las de abajo paguemos. Son ellos quienes han vivido por encima de nuestras posibilidades y quienes ahora nos quieren obligar a elegir entre paro y precariedad.

Los ataques contra los derechos del 99% no cesan. Los recortes en los servicios públicos agreden directamente a los sectores más empobrecidos de la sociedad. La reforma laboral deja a las trabajadoras indefensas, y acaba con la posibilidad de un empleo estable para las jóvenes. Mientras, más de la mitad de nosotras estamos en paro. Quieren obligarnos a elegir entre miseria y emigración.

Pero no nos resignamos. Nosotras decidimos levantar nuestra voz con dignidad y rebeldía, y el poder responde con policía, violencia y leyes que criminalizan toda clase de disidencia en las calles. Mientras se amnistía a los grandes estafadores, se encarcela a jóvenes estudiantes y sindicalistas por atreverse a defender los derechos de las mayorías.

Si eres joven y ves cómo te roban el futuro. Si tienes un trabajo precario o estás desempleada. Si eres estudiante y ves cómo te suben las tasas. Si eres becaria y no ganas ni para el transporte público. Si ves cómo cada vez se le niega a más gente el derecho a la asistencia sanitaria. Si han cerrado la guardería de tu hermano o tu hija y ves que el banco sigue abierto. Si no puedes afrontar el pago de tu vivienda. Si eres mujer y cobras menos que tu compañero por el mismo trabajo. Si sabes que no vas a tener una pensión digna. Si te han subido los impuestos mientras siguen financiando a la corona y a la iglesia. Si ves cómo te empobreces mientras el 1% se sigue enriqueciendo a tu costa: hoy más que nunca, tenemos que estar dispuestas a no rendirnos, a salir a las calles y gritar que seguimos sin miedo.

Porque no se trata de celebrar el pasado, sino de construir el futuro.
Cueste lo que cueste.

domingo, 6 de mayo de 2012

Corte de ruta y Asamblea.

Últimamente no tengo más que el pánico atroz que me atenaza por las noches. Lo demás podría considerarse equivalente a la nada, porque el pánico se me mete en el estómago y me acompaña durante el día, impidiéndome comer y produciéndome náuseas. Es eso, o la ansiedad que no se va.

Con cada conversación se me nubla la frente de arrugas. Tengo miedo, sí; ya lo decía alguien y yo no dudo en repetirlo, pero es que lo que se nos ha venido encima es demasiado aterrador como para no tenerlo. Díganle a los galos que a mí ya se me cayó el cielo sobre las cabezas. A mí y a tantas otras. 

Últimamente no tengo más que el pánico atroz que se desborda por cada una de mis miradas, que fluye con mis movimientos, que me persigue por los callejones y que se sienta a mi lado en las reuniones. El peor de los pánicos posibles: el de la certeza. Eso, y una desesperación inmensa.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Seguiremos.

A todas aquellas que, como Fermín, hemos sentido alguna vez la necesidad de tirar del freno de emergencia de este sistema.
¿Seis años por trece minutos? Ni de coña.


La vida és un matí de cada dia
quan et passava a recollir
una caputxa negra, texans amples
un mural descolorit.

La vida és una classe a Filologia
on agitàvem el demà,
un sol roig colant-se a l'assemblea
apunts bruts, cabells daurats.

La vida és un dijous que acabaria
al teu pis d'estudiants,
quatre espelmes grogues a la cuina
ombres nues, plats trencats.

La vida és un cel blau cap al migdia
quan pujàvem al terrat
una cançò d'Extremo, roba estesa
València entre llençols blancs.

La vida és tancar els ulls, tornar a riure
cridar al vent, sentir-nos lliures
la vida és desitjar tornar a nàixer
córrer tot sol, sentir-te créixer
la vida és el fred tallant les cares
i una llàgrima incendiant les galtes
la vida és entendre que he d'aprendre
aprendre a viure
la vida sense tu.

La vida és mossegar la fruita dolça
a les escales de Mercat Central
pujar per Cavallers fins la Valldigna
fumar oblits, cantar a crits.

La vida és una casa enderrocada
creuant les Torres de Serrans
"Amor, humor, respecte" a la façana
foc i metralla a les nostres mans.

La vida és agafar el primer tranvia
del Pont de Fusta al Cabanyal
una ciutat taronja a les finestres
un món en guerra als ulls cansats.

La vida és una barca abandonada
que vam trobar davant del mar
sentir-nos com dos nàufrags a la platja
l'últim cop que em vas besar.

martes, 24 de abril de 2012

Feliz día de las personas libres.


"¡Ea! Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo del hombre que leyese mucho? ¿Yo? No los resistiría ni un minuto. Y así, cuando, por último, las casas fueron totalmente inmunizadas contra el fuego, en el mundo entero (la otra noche tenías razón en tus conjeturas) ya no hubo necesidad de bomberos para el antiguo trabajo. Se les dio una nueva misión, como custodios de nuestra tranquilidad de espíritu, de nuestro pequeño, comprensible y justo temor de ser inferiores. Censores oficiales, jueces y ejecutores. Eso eres tú, Montag. Y eso soy yo. (...)".

Fahrenheit 451. Ray Bradbury.

domingo, 22 de abril de 2012

La hora de marchar siempre aterra.

Gracias, Chaminade. Gracias por hacerme llorar ayer como una idiota y por los abrazos y los todo-pasa-y-todo-llega-pero-lo-nuestro-es-pasar bailando el Cadillac en la sala alternativa como si no hubiera mañana (y no había, de hecho, porque la mañana ya había llegado y se colaba por las ventanas empapadas de sudor). Gracias por ayudarme a resistir a la locura del manicomio, gracias por los besos impregnados de rimel corrido y los abrazos colectivos y los pulgares en los párpados para enjugar las lágrimas. Gracias por haberme dado un hogar durante dos años, por Mario subiendo a la tarima pasadas las 6 y Teresa viniendo a dormir a mi cuarto porque en el suyo no cabía más gente, Raquel tan pequeña y tan feliz y Eva y Cristina en un mar de pena, Laura sin querer hablar, Alba murmurando de gatos, y el tiempo que no pasa, que no pasa y no llega. Gracias por los bailes.

jueves, 19 de abril de 2012

Cumbia.

A cada paso que doy, la sensación indisoluble de estar creciendo. Por un lado, la obligatoriedad del no quedarme estancada, del no resistirme a lo que toca; por otro, el miedo atroz a lo que aceptar supone, a las repercusiones que de seguro tendrá el tomar la decisión.

Si hay algo que ahora siento es que estoy cómoda con mi vida. Me ha costado llegar a la conclusión, no creas. El camino era confuso y estaba rodeado de setos, setos enormes. Nunca he tenido pesadillas con los laberintos, a pesar de que una vez creí haberme perdido en uno; ahora, en cambio, me echaba a llorar en cada recodo. Creo que era vegetación con espinas.

En este auto(de)construirme hay más de decisión que de certeza, pero qué sería la vida sin pantanos. Un paseo, quizás. Sin emboscadas, sin crucifijos, sin sombras altas ni caminos estrechos. Algo, definitivamente, mucho más aburrido.

viernes, 6 de abril de 2012

Lo feo es no ser insolentes.

...como fueron Adán y Eva.
(Los dos nos quedamos sin pulso al rompernos la boca con tanta obediencia).

Acabo de descubrir que tengo un arañazo cicatrizando en la espalda. Y como últimamente una línea conduce a otra, ésta me ha llevado de nuevo a Copenhague y mis rodillas heridas, aquel aparcamiento en mitad de la nada circundado por dos furgonetas. Fue una noche suicida, esa. Una noche de las que simplemente te apetece vivir y ya se puede ir a la mierda todo que tú  vas a estar bailando hasta las últimas consecuencias. Incluso si eso incluye correr medio vestida y perder el pasaporte. Y reír todo el rato.

Hay noches que, por simples que sean, resplandecen como soles. Sin adornos, sin necesidad de alfombras rojas ni ropa interior de seda. Como aquella con las luces reflejadas en el Duero, como los paseos por Sevilla, como subir con prisa unas escaleras o saber que nadie va a venir a exigirte que salgas de la cama. Con el cuerpo estirado en una curva inversa. En una línea. Como la del sábado en mi espalda.

jueves, 5 de abril de 2012

Noche infinita.

Luego apareciste tú, maldita sea, y se me volvió imposible interpretar nada. Tú con tus diez años más de los que tienes, tus excusas para no vivir, tus sonrisas tristes (tus jodidas sonrisas tristes), tus jerseys oscuros que combinan con un bourbon aunque ya no bebas ni cerveza (wisky de antro, ponte riñonera, maldita sea), tus palabras civilizadas y tus balbuceos descolocados, camino recto, porte extraño, juventud ahorcada.

¿Cuándo decidiste empezar a crecer? ¿Cuándo decidiste que la madurez era eso, abandonar los vícios y escoger lo correcto, lo esperado? El tiempo nos aterroriza a todas. Supongo que un día te asomaste al espejo y soltaste un "mierda" así bajito, mientras contemplabas sin fuerzas una mirada demasiado cansada para tus veintipico años. ¿Qué hiciste después? ¿Leíste el decálogo del buen ciudadano, te compraste un coche? ¿Te diste a Spinoza para ahogar la realidad que ya no mataba la bebida? ¿Fue entonces cuando asumiste que "el sexo está sobrevalorado"? ¿O lo dices a propósito?

Joder, ¿qué se supone que estás haciendo? La vida sigue a tu alrededor, ¿sabes? No puedes confundirme así siempre, ya llevo sin aliento demasiado tiempo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Argumentario.


"Con todo, y pese a que el rechazo a la reforma laboral es masivo, son muchos los trabajadores que a pocas horas de la convocatoria todavía dudan si seguirla o no. A quienes piensan que hacer hoy una huelga es más difícil que nunca, que se lo pregunten a sus iguales del XIX -hacia el que nos dirigimos de cabeza a golpe de reforma-, si entonces eran fáciles unas protestas que costaban cárcel y muerte a muchos. También por ellos debemos hacer huelga, en deuda con ellos y obligados a no malvender unos derechos que tanto costaron. En cuanto a los que se dicen poco dispuestos a perder un día de salario, que bastante apretados estamos ya como para prescindir de unos euros, que echen números de cuánto más pueden recortarles el sueldo con la reforma, y ya verán si les trae cuenta. 
Me queda un último grupo: los que, aun no gustándoles la reforma, piden que se respete su derecho a trabajar el jueves. Oír a un trabajador enarbolar su derecho al trabajo en un día de huelga general es tan patético como escuchar a esos mismos trabajadores repetir en el bar las consignas patronales habituales: necesitamos ser más productivos, tenemos demasiados puentes y festivos, el absentismo laboral es un problema, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades o, ahora, el país no está para huelgas. Oír tales fórmulas en boca de asalariados es otra prueba de que la primera ofensiva que los trabajadores sufrimos desde que empezó la crisis no es legislativa ni económica, no son los recortes ni las reformas: el mayor ataque es ideológico. Y vamos perdiendo". - Isaac Rosa.

lunes, 26 de marzo de 2012

A la Huelga, compañera.

Es la hora de luchar:

Lunes 26 de Marzo
Encierros descentralizados para preparación logistíca y formación legal de cara a la Huelga General.
- Filosofía y Filología UCM (Ciudad Universitaria).
- Geografía e Historia UCM (Ciudad Universitaria).
- Biología y Geología UCM (Ciudad Universitaria).
- Bellas Artes UCM (Ciudad Universitaria).
- Ciencias Políticas y Sociología UCM (Somosaguas).
- Ciencias Económicas UAM (Cantoblanco).
- Filosofía y Letras UAM (Cantoblanco).
- Psicología UAM (Cantoblanco).
- Universidad Rey Juan Carlos, campus de Vicálvaro.
- Filosofía y Letras UAH (Alcalá de Henares).


Martes 27 de Marzo
Jornada de lucha estudiantil. El colectivo universitario visibiliza públicamente su apoyo a la Huelga General. Manifestación Colón-Ministerio de Educación, 18horas.

Miércoles 28 de Marzo (noche del 29)
1ª CONVOCATORIA A PIQUETE JUVENIL, 23HORAS, ANTÓN MARTÍN. Piquete central unitario con las trabajadoras y posterior traslado a cocheras.

Jueves 29 de Marzo, HUELGA GENERAL
2ª CONVOCATORIA A PIQUETE JUVENIL, 10HORAS, PUERTA DEL SOL. Piquete de #TomalaHuelga, Cibeles, 16.30 horas.

domingo, 25 de marzo de 2012

Batallas cotidianas

Les conocí un poco tarde, cuando ya ellos estaban oxidados de luchar. Nos juntábamos todas las tardes sobre una de las dos fuentes de piedra de la Puerta del Sol, con las bocas abiertas, estupefactos (palabra que siempre le encantó a mi madre), sin creer nada, los poros abiertos, lágrimas en los ojos y las comisuras de los labios curvándose a pasos agigantados. Javi me decía que llevaba soñando con algo así más de diez años.

Después, claro, se hicieron más viejos. Los rostros se desmoronaban al comprender que había que volver a lo de antes, a la inevitable resistencia, sabiendo esta vez que otro desenlace había sido posible. Ese cansancio vital, que se les metía en los huesos volviéndose intrínseco a cada uno de sus movimientos. Cuando hablaban lo hacían siempre con las arrugas brotándoles de la frente, cuerpo inclinado, voz taciturna. Fue con ellos, fue con ellas, que yo aprendí a recitar despacio. Ahora las palabras me brotan con un mismo tono, ese que desmadeja mis planteamientos intentando sembrar un algo.

Anoche decía Segundo, con un deje de orgullo que no pretendía ocultar el esto-es-lo-que-hay (esto-es-lo-que-me-tocaba-hacer), que en cinco años no suspendió ni una sola asignatura. "Eso sí, no tienes vida: carrera, militancia, fiesta... el tiempo desaparece para lo demás". No era queja: lo aceptaba como necesario. Yo, no sé, intento rascar sonrisas a los días, mirar poco el calendario, llegar tarde a las reuniones. Fingir que esa piscina de comportamientos urgentes y ahogados no me empapa. A veces me caigo, claro, y puede que de vez en cuando olvide cómo bracear, cuáles son los movimientos que me llevarán de nuevo a la orilla. Pero mientras tanto, ¿sabes?, soy feliz. O me lo creo, que es suficiente.

lunes, 19 de marzo de 2012

Ni un paso atrás.



Porque los derechos que hoy nos intentan arrebatar se conquistaron con al esfuerzo, el sudor y en ocasiones la sangre de los que nos precedieron. Nunca olvidemos, nunca perdonemos.

El 29M Huelga General. Ni por Méndez, ni por Toxo; por nosotras, por todas, por el 99%.

domingo, 18 de marzo de 2012

martes, 13 de marzo de 2012

Lo feo es la piel protestando.

"La chica está tumbada al borde de la cama y Van Nordem está inclinado sobre ella como un sátiro con sus dos pies sólidamente plantados en el suelo. Estoy sentado en una silla detrás de él, observando sus movimientos con indiferencia fría y científica; no me importa que dure eternamente. Es como observar una de esas máquinas locas que vomitan periódicos a millones, billones y trillones con sus titulares sin sentido. La máquina parece más sensible, a pesar de su locura, más fascinante, que los seres humanos y los acontecimientos que la produjeron. Mi interés por Van Nordem y la chica es nulo (...). No podría diferenciar ese fenómeno de la caída de la lluvia ni de la erupción de un volcán. Mientras falte esa chispa de pasión, la actuación carecerá de significado humano. Es mejor observar la máquina. Y estos dos son como una máquina cuyos engranajes se han soltado. Necesita el toque de una mano humana para arreglarla. Necesita a un mecánico".

Henry Miller - Trópico de Cáncer.

jueves, 8 de marzo de 2012

Adelante las que luchan.

Mujer bonita es la que sale a luchar.
Todas las mujeres, todos los días.

martes, 6 de marzo de 2012

Sueño con tu piel, me siento mejor.

Dicen que voy mal, muy mal. Y yo me alegro, más allá de que estoy cansada de tener que buscar arrebatarle mordiscos a la noche, negociar con el diablo por un arrebato allá en la ciudad de la nada. Apruebo mi modo de vida. La dichosa e impuesta moralidad puede irse a la mierda; a mí me gusta esto de arrancar piernas aunque a veces, es cierto, daría lo que fuera por algo así como un abrazo continuo, un volver-a-las-sábanas-y-saber-que-tú(quien seas)vas-a-estar-ahí. Sólo eso.

Es este dichoso hacer daño, joder vidas, que me ciega. Un miedo atroz a todo eso. La sensación constante de que pase lo que pase voy a ser incapaz de sentir nada. Que estoy podrida por dentro. No sé a quién le hablo; hace meses (muchos, muchos) que se me niega el conocer a nadie que merezca la pena. Eso o, supongo, que huyo demasiado rápido, demasiado pronto, con este miedo que me inutiliza. El pánico eterno y el terror a matar. Susurrando bajito viólame (por favor), viólame el alma. Que el cuerpo ya lo tengo dolorido.

jueves, 1 de marzo de 2012

Nueva (de)generación.

“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”. - Rodolfo Walsh

"Si fracasa nuestra revolución no será la primera, pero será de cobardes el pretexto de que luchamos porque tocaba a las edades". - Natalia, compañera y poeta.


Hay una idea que me ronda por la cabeza desde hace algunas semanas, y que todavía no se sido capaz de expresar adecuadamente. Es algo así como que qué triste, qué triste que chavalas de instituto conozcan sus derechos en caso de ser detenidas; qué triste que sean capaces de gritarle a los cascos vacíos que enseñen el número de placa, cobardes; qué triste que la necesidad les haya obligado a organizarse. Qué terrible y qué (des)esperanzador. Esperanza al movimiento y desesperanza a la razón.

Llevo toda la vida participando; sumándome, aunando ganas, acudiendo y todo lo demás. Ya no participo más; no desde hace un año, ahora creo y construyo y muero de miedo, rabia, pesimismo y necesidad. Todas esas cosas que confoman las ganas, supongo, y que las van destruyendo poco a poco.

Nos estamos volviendo locos. Nos estamos volviendo locos y esto sólo va a ir a peor, a peor, y siento como un pánico tremendo que me impide terminar de asumir aquello en lo que creo. Últimamente no hablo más que de las consecuentas que todo implica. Desesperación pura y la chavalería de la Interinstitutos sujetando con fuerza la pancarta donde se lee Reforma laboral: "El trabajo os hará libres", corriendo Alcalá abajo hacia Sol por si acaso dentro de un mes les toca correr de verdad, caras amigas teñidas de preocupación y Mene corriendo de acá para allá coordinando el cordón que todas sabemos que no es más que un mero intento de auto(des)protección, que si cargaran ahora no tendríamos nada que hacer. Pero cada escudo cuesta veinticinco euros y, joder, no tenemos veinticinco euros. Mientras que el plural, ese no-"tenemos" me hace estremecer de consciencia.

No sé qué clase de mundo estamos permitiendo ni cómo hemos sido capaces de dejar llegar el momento en que lanzarse a la calle se convierte en necesidad biológica, en que da miedo enfermar y morir en la calle, en que abrir la boca se ha vuelto sinónimo del pavor por no saber en qué parte del cuerpo caerá el próximo golpe. A veces, sin motivo aparente, me da por protegerme el estómago. Y más que eso, algo que anoche escuché una y otra vez durante horas y más horas de reuniones y talleres: tampoco sé qué pasará cuando nos mostremos dispuestas a luchar hasta el final.

martes, 28 de febrero de 2012

Próxima estación.

La otra noche, la que no dormí, me la pasé en la cama llorando de dolor. Cada pinchazo en el estómago era en el no-sueño un porrazo en la barriga. De esos de porra alargada y estrecha, monstruo negro enfarlopado sobre gente que grita. Creo que me pasé la noche gritando; eso fue lo peor de todo.

Me hago mayor a base de no tener tiempo ni para enfermar. Maldita ironía.

jueves, 16 de febrero de 2012

Pide un trago.

Da igual, en realidad sólo quería contarte que hoy por fin me sentí mal y que ese abrazo me ha hecho darme cuenta de por lo que estaba pasando. Supongo que estoy tan acostumbrada que ya ni percibo lo que las cosas tienen de anómalo; me desentiendo de las malas palabras, hago como si no a las espaldas dadas. Llevo tanto tiempo cargando con la responsabilidad de sonreír que se me ha olvidado lo que es llorar en público, y hoy me descubrí a puntito con ese me-han-dicho-que-lo-estás-pasando-mal cuando ni yo misma era consciente de ello.

Supongo que era esto lo que quería decirte, no más. Que hacía meses que no me sentía querida y que he quizá por eso he apreciado tantísimo el gesto de ternura de esta tarde, el que vinieran a preocuparse. Son mil cosas, yo qué sé. Me gustaría que me preguntaras mañana, algo así como un oye-anoche-no-pudimos-hablar-cómo-estás-no-te-olvides-que-te-quiero. Todo junto. Me gustaría que me llamaras a propósito, que mostraras ese poco de interés, pero sé que a pesar de toda tu buena intención eso no va a pasar. Así que me conformaré con una manta, a falta de abrazos.

Da igual, al fin y al cabo. Acaba de venir Aurora a mi cuarto a decirme que sabe que podré con todo. A la mierda, ¿sabes? Me gustaría que por una jodida vez alguien no supiera tanto y me echara una mano.

martes, 14 de febrero de 2012

Mi vida va prohibida, dice la autoridad.

"(...) La metrópoli, aunque necesitada de esta diáspora revertida, no se muestra acogedora con ella. En mi condición de analista de la literatura de viajes, me resultó impactante, en la década de los años noventa, encontrar un reciclaje contemporáneo de los archivos de viaje de los siglos XVII y XVIII. Las historias dramáticas de sufrimiento y supervivencia, de monstruos y maravillas que trescientos años antes regresaron a Europa procedentes de lejanas costas empezaron a reaparecer a dirio, hacia finales de esta década, en las fronteras mismas de la metrópoli. El último relato de un naufragio que escuché, por ejemplo, llegó no de Tierra del Fuego, como antes, sino del sur de Francia donde novecientos kurdos encallaron al tratar de llegar a Europa.

Los relatos de polizones no nos hablan hoy de chicos europeos escondidos bajo cubierta en buques con destino hacia los mares del sur, sino de jóvenes africanos que aparecen congelados bajo la escotilla de los aviones que aterrizan en los aeropuertos europeos o familias de Europa del Este escondidas bajo los trenes que cruzan el túnel del Canal de la Mancha. El relato del náufrago fue revivido con la historia de Elián González, quien logró llegar a las playas, no de Tahití, sino de Florida. Y no fueron los polinesios, sino los ciudadanos de Florida (¡los republicanos!) quienes decidieron que él era la reencarnación del Niño Jesús y que había sido llevado por los delfines a sus playas.

Los bandidos y los piratas de hoy en día son los coyotes o polleros que atraviesan fronteras en todas partes del planeta. Las historias de muerte y de rescate están de regreso y nos llegan, no precisamente del Sahara, sino del desierto de Arizona, como es el caso del espisodio del verano del año 2000 cuando un bebé fue milagrosamente rescatado de los brazos de su madre muerta, una joven salvadoreña que intentaba cruzar la frontera para entrar a los Estados Unidos. No fueron unos beduinos nómadas los que salvaron al niño sino una patrulla fronteriza cuya función normal es cazar a los inmigrante indocumentados.

Las narrativas de cautiverio resurgen entre trabajadores y trabajadoras en las casas de lujo de Beverly Hills, en fábricas y burdeles de San Francisco y Nueva York. Las asfixiantes pesadillas de las embarcaciones de esclavos vuelven a hacerse presentes en 1999 en el puerto de San Francisco, en donde dieciocho trabajadores chinos salieron de un contenedor de carga casi enloquecidos a causa de los padecimientos sufridos. Viajaban escondidos en el fondo de las bodegas de un carguero en el que murieron siete de sus compañeros de viaje. En la primavera siguiente, Inglaterra se vio sacudida por la historia de otros cuarenta y tres chinos que perecieron debido a la inhalación de monóxido de carbono en la parte trasera de un camión en el que intentaban cruzar la frontera procedentes de Holanda. Pocas semanas después, a orillas del río Bravo (y no, por ejemplo, del Níger ni el Amazonas), turbas enloquecidas miraban desde la ribera del río a dos personas que se ahogaron tratando de llegar nadando a Texas. El drama fue televisado en vivo, podría haberse tratado de una lectura en voz alta en la plaza de una ciudad en 1620.

En abril de 2001 brotaron de nuevo historias de linchamientos de negros y no se trataba de una revisión de los anales del viejo Sur, sino de la ultramoderna España. La esclavitud ya había hecho su reaparición en algunos lugares de África debido a la fuerte caída de los precios de sus productos y al colapso de la agricultura tradicional. En Sudán se rescataron centenares de huérfanos DInka robados como esclavos. En Abidjan, según London Daily Telegraph, las niñas se vendían por cinco libras. "Sentí que asistía a un espectáculo del siglo XIX", afirmó el reportero. El abolicionismo, a su vez, se sacudió el polvo y volvió a salir del closet, encabezado, como hace ciento cincuenta años, por la Anti Slavery Society de Londres. 

En el otoño del año 2001 Europa se dio cuenta de que estaba alojando miles de cautivas, muchas de ellas procedentes de Rusia y Europa Oriental, con lo que se puso al descubierto que los albaneses estaban haciendo ventas masivas de sus mujeres jóvenes a Europa Occidental. Quizá el tráfico humano es hoy una industria más grande de lo que fue durante la época del tráfico de esclavos, aunque no se trate de situaciones idénticas".


Mary Louise Pratt: "¿Por qué la Virgen de Zapopan fue a Los Ángeles? Algunas reflexiones sobre la movilidad y la globalidad".

lunes, 13 de febrero de 2012

Ardiendo otra vez.

"Para poder oprimir a una clase, es preciso asegurarle unas condiciones que le permitan, por lo menos, arrastrar su existencia de esclavitud".



Me estoy muriendo de miedo y de rabia.

viernes, 10 de febrero de 2012

Tiernas y ajadas.

A la gente le suele gustar esta facilidad mía para olvidarme de nombres y caras. Me pasó el otro día con el chico aquel de la bomber, en una espera administrativa cerca de Franco Rodríguez, la forma de quitarse las gafas de sol, de observarme, de volver a presentarse, como si pudiera acostarse conmigo una y otra vez siendo siempre la primera, morbo programado a base de amnesia.

Exhibo con indolencia la maldita cualidad, acordándome en ocasiones de mi abuelo y su retaíla de frases salvavidas: hola qué tal, cómo va la mujer, en qué trabajan los hijos, qué tiempos aquellos, a ver si nos vemos. Cuando logré asumir que no se trataba de una falta voluntaria, decidí ir con ello por delante, y desde entonces a ese hola linda, soy, yo respondo un tranquilo, me abré olvidado mañana. Supongo que lo aceptan como parte de un paquete de excentricidades: estudia Historia, se cree hippie, es de izquierdas (la pobre), se le olvida que te conoce.

No deja de ser curiosa esa fascinación extraña por no ser recordado. Es la curiosidad del ego insatisfecho, el superhombre diluído en soda, la vanidad arrastrándose de rodillas para preguntar por qué, qué condición incumplida es la que le ha impedido permanecer en mi memoria. La triste espiral del exilio.

Mientras tanto, trato de vivir con ello. Me gusta jugar a que lo acepto, a que me hace gracia, a que para mí también son excentricidades. Empecé-la-segunda-carrera-porque-me-aburría, y esas cosas. En ocasiones es útil. Más allá del pragmatismo barato, sin embargo, queda la duda. Eso, y el miedo a que un día me pregunten hola-nos-conocemos y yo no sepa qué responder.

martes, 7 de febrero de 2012

La noche se siente.

Recuperé este Madrid que nunca para quieto, y lo hice en forma de llamadas en Gran Vía, rones y ska en mi habitación a la una de la mañana y cafés allá por Chueca. Suena reagge ahora mismo, Policemen in the Setreet mientras que yo visto de colores. Fuera se oyen helicópteros (sí, helicópeteros; pasan de vez en cuando, buscando no se sabe a quien, como si de régimen militar se tratara) y aquí dentro, lástima que no fuera, huele a rebeldía.

Rescuperé este Madrid que no me deja escribir ni leer ni nada, que me ama en forma de Lavapiés y que me odia cuando se me ocurre acompañar a alguien a ese feudo que es la Rey Juan Carlos; este Madrid que me llama, me llama desde las tiendas de segunda mano de Malasaña y esas cervecerías que en la trastienda reunen todo tipo de grupos políticos de extrema izquierda.

Recuperé la vida y el trabarme a hablar, a bailar, a luchar, a leer en los trayectos de metro y encender velitas de colores mientras caigo de espaldas contra mi cama y arriba alguien pincha drum&bass o rumba o quémásda mientras sea vida.

jueves, 2 de febrero de 2012

Gracias.



Prometiéndonos la vida.

 Seremos otros, seremos más viejos, y cuando al fin me mire en tu espejo espero, al menos, que me reconozca, que me recuerde a quien soy ahora.


Llevo toda la semana con una sensación extraña como por aquí, a la altura del estómago, que se extiende un poco más arriba, por el pecho, y no me deja pensar bien. Claro que no es una semana normal ésta, no, aunque creo que, más que a los exámenes, se debe a esa mezcla de fascinación y de inaceptación que me sacude cada vez que me miro en el espejo.

Es un miedo atroz (el pánico eterno, ¿comprendes?), que convierte la escena en un no-observarme en esa fisionomía; que le roba toda la ingenuidad al gesto de abrocharme el sujetador, al ponerme de perfil, al estirarme el cabello a-ver-hasta-dónde-llega. Ya no hay comprobación posible, se acabó el periodo de prueba y yo me doy de bruces contra mis veinte años preguntando quién narices es la que me mira desnuda desde la puerta del armario.

Feliz cumpleaños, mujer. Tendrás que aprender a caminar, ahora que perdiste las muletas de la excusa, ahora que el mundo te toma en serio (ja-ja-ja) y que el desfase (auto)percepción-imagen es más grande que nunca. Feliz cumpleaños, mujer. No te formalices demasiado pronto, por favor, no te vendas a terceros (a segundos sí, a segundos siempre) negando el verdadero significado de la década, disfruta cada orgasmo como ya desde la ingenuidad venías haciendo, aprende, aprende mucho y bébete el alma.

Y vive (ama), por favor. Que la vida es más compleja de lo que parece.

viernes, 27 de enero de 2012

Nadie os habrá contado nada bueno (de mí).

A los que luchan sin gritar
A los que se juegan la vida
A los que creen que naufragar
Es cosa de cuatro días
A los que beben para olvidar
A los que saben sin pensar
A los que se van a dormir
Sin pedir perdón.

   Jóvenes sin futuro (generación jodida) by Pepe Ruiz

   Mi hija es una anti-sistema by Pepe Ruiz

domingo, 22 de enero de 2012

martes, 17 de enero de 2012

Sin aliñar.

Ya lo dije una vez pero es ahora cuando me doy cuenta de que realmente parece que fuéramos a comernos el mundo. Eso o que el mundo nos vaya a comer a nosotros, qué más da si por mucho que gire la cabeza no consigo ver más allá de esto que no es marea sino océano, océano inmenso de cabezas que se superponen unas con otras en algo así como "época de exámenes, fundido a negro".

Nos vamos a comer el mundo o el mundo nos comerá a nosotros. Qué más da, ahora que ya no se sabe si es de día o de noche ni dónde acaba el océano de mesas, de libros, de carpetas; este imposible en el que cuanto más te sumerges más te ahogas, agarradita a las hojas subrayadas una y otra vez con afán de dejarte las uñas en ello, apretando los nudillos fuerte fuerte como frente al precipicio.

Curioso mundo éste, tan caníbal, que se deja comer lentamente pero con ansias por chavales congelados de frío que esperan callados frente a una puerta cerrada a eso de las nueve de la mañana, arrastrando el peso de las legañas y de las fechas del calendario.

domingo, 15 de enero de 2012

Obituario con hurras.

Vamos a festejarlo
vengan todos

los inocentes
los damnificados
los que gritan de noche
los que sufren de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan

vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica

cualquier día

la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices

hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas

se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera

vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto cualquiera

vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.


 Grandísimo Benedetti.

sábado, 14 de enero de 2012

Bandadas de gorriones.

Cuando llegué a Madrid llevaba cinco libros en la maleta: Saramago, Miguel Hernández, Fernán Gómez, Kapuscinsky y el único de Pérez-Reverte que he sido capaz de tragar y, más tarde, de abrazar: Territorio Comanche. Ahora se agrupan en montoncitos por el suelo porque hace tiempo que dejaron de caber en estas tres baldas que tengo ahí, en la pared, atestadas de sueños.

Mis padres cuenta cómo cuando se decidieron a vivir juntos las cajas de libros les salían por los ojos y por las ventanas. Que no tenían más que esas pilas gigantescas por los pasillos y los salones, como en la habitación de Octavio, la la Markel, la de Marcos, la de Alba, qué sé yo.

Siempre soñé con una cama cerca de la chimenea y de las letras, una cama que no fuera solamente un quita-la-ropa-de-encima ni para-eso-tienes-el-escritorio ni cuidado-con-los-muelles, sino más bien un lugar donde tirarte con la gente que quieres a hablar durante horas y estampar almohadas contra la cara, destrozar sábanas, inventar mundos, abrir los ojos mucho mucho y mirar al presente como si del futuro se tratase. Sacar, no sé, los pies por la ventana mientras te portas un poquito mal y piensas que, por una vez, estás haciendo lo correcto.

Laura decía que le encantaba mi cuarto pero que podría llegar a aborrecerlo si yo empezara a caerle mal. Y ahora observo estas cuatro paredes, esta metáfora mía y de mí (las dos juntas) que pretende describir toda una vida, y pienso que a la mierda, me voy a hacer con otra leja para poner a los pies, que voy a hacer montañas de voces ahí donde pueda. Que si algo tuviera que salvar serían los libros, los libros y la música, fíjense qué estúpidez.

Razones para CREAR.

Respuesta al vergonzoso anuncio de CocaCola, por Juventud Sin Futuro. Porque hay razones para crear un mundo mejor.

martes, 10 de enero de 2012

Todo el instante.

Varón urgente
hembra repentina

no pierdan tiempo
quiéranse

dejen todo en el beso
palpen la carne nueva
gasten el coito único
destrúyanse

sabiendo

que el tiempo pasará
que está pasando

que ya ha pasado para
los dos
urgente viejo
anciana repentina.

Benedetti.

jueves, 5 de enero de 2012

Vamos a comernos el mundo.

Sigo viva, creo. La Antropología bien, gracias. El Egipto faraónico hace unos días que fue rematado y Mesopotamia espera su turno con ansias. A media tarde salimos a merendar y a media mañana voy corriendo al bar de enfrente a por un café, cargado y para llevar, por favor. Fuera hace frío, aunque conforme se acerca el mediodía vienen las ganas de pegarse a la ventana y disfrutar del sol que entra y calienta la espalda. Me gusta cruzar las piernas sentada, sentir el peso de un muslo contra la rodilla contraria y acariciar las páginas de los libros cuando acabo un tema. Por lo demás, se presenta un mes de estudio de lo más entretenido.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Ya cayó el dictador (o eso dice la radio).

No recuerdo enero, la verdad. Sé que empecé el año jodida, jodida a más no poder en todos los sentidos posibles, y que me pasé el mes llorando en un Madrid helado que amenazaba con retroceder tres décadas. Tuve uno de los momentos más felices que recuerdo, con mi cuarto lleno de confeti y amigos abriendo regalos que ya no son lo mismo, ni ellos ni los paquetes. En febrero me curé y por primera vez en meses logré salir de la espiral de suicidio para sentirme bien diciendo sí y diciendo no. La sonrisa idiota de esa noche de carnaval se estampó contra la realidad en marzo, cuando empecé a comprender de lo que había salido y hasta qué punto estaba perdida. Ahí ya no sé muy bien lo que vino, pero fue en abril cuando comencé a caminar de nuevo, de la mano del día siete y todo lo que supuso. Yo volví a caer, más bien que mal, y a mi alrededor comenzaron a aparecer caras preocupadas que daban abrazos mejor que nadie antes, que te tenían la mano y te invitaban a crecer. Amigos. Después vendría mayo y el estallido de todo, y yo dejé de comprender nada y me echaba a llorar de incredulidad subida a una de las dos fuentes de Sol para ver algo mientras me sentía incomprensiblemente más arropada que nunca. Creo que morí de agotamiento esas semanas. Poco después me obligué a aceptar lo inevitable, y maldecí ese mes y su sonrisa triste con toda la fuerza del mundo. 

Se puede decir que el año murió por primera vez ahí, en la frontera entre julio y junio, pegado a una ventanilla de autobús mientras yo me alejaba de Madrid intentando entender lo que me había pasado. Tras eso la desidia, la desidia y el miedo horrible a repetir lo del año anterior, a volver a mutilarme por dentro. En agosto, tras un viaje de profundas decepciones y pequeños triunfos (maldito esperar siempre lo mejor), me puse en jaque y comprendí.

El año que va a empezar mañana ya nació en cierto sentido este septiembre, y lo hizo con los mismos tres impulsos que (lo sé) me constituyen ahora: el amar (el sufrif), el madurar y la esperanza o el miedo atroz, que en ocasiones vienen a ser hermanos. En octubre me pasaron muchas cosas, muchísimas, pero se puede decir que fui por primera vez consciente (después del confeti) del valor de la amistad y de lo que significa querer a un amigo. Eso, y que me volví a dar cuenta (una sobre otra, cada vez la herida es más profunda) de que estaba creciendo. Noviembre fue mes de lucha y aceptación de una misma, y de un tropiezo terrible que me vino a enseñar a no edificar sobre tierra falsa. Y diciembre se va con paso agridulce, nostálgo y combativo. Será el sabor de la vida.

Ahora sí: feliz 2012.

Bebamos para no vernos.

Quería escribir un adiós 2011 explicándome que siempre aspiro a la mejor de las opciones posibles y que luego la mitad me sabe a poco; que siempre he querido que las cosas me salgan demasiado bien. Pero soy incapaz de redactar nada.

Así que mejor diré que querer es bonito y que yo quiero muchísimo. Diré que los proyectos comunes son la cosa más maravillosa de construir en la vida y que yo tengo entre mis manos dos proyectos tremendos. Eso tengo yo: una caja de grillos y dos amigos geniales.

Feliz 2012.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El consuelo vendrá después.

Así acabo un año, así empezaré el siguiente. Con un vaso de ron sobre la mesa, la estabilidad como huída de mi vida y un pánico atroz por el presente. Desprotegida y falta de luz.


jueves, 22 de diciembre de 2011

Habrá quien no cambie.

Era él con su cazadora de cuero y piel de oveja, ese cuello enorme, gigantesco, que hacía que la lana saltara a la vista hasta fundirse casi con sus patillas. Era yo con mi boina calada y mi chaqueta de pana, mis pantalones morados a punto de hacerse falda, y los dos dentro del sótano inmenso de una okupa en algún lugar de Madrid, cubata en mano. Eran los jodidos cuadros del movimiento estudiantil, ahí en la barra currando para pagar juicios, y la gente bailando con el puño en alto. Somos puta nostalgia, joder, eso somos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Como espadas.

Esta noche hay fiesta en El Koala, organizada por la Asamblea de Filo, para pagar el juicio de las detenidas el 17N, y hace un rato se rompió la cachimba en el cuarto de Dario, porque Cristina trataba de saltar encima de mí con las piernas estiradas. Alguien se dedica a estampar naranjas pasadas contra la ventana de Ángel, en la tercera planta, y un grupo de gente aplaude cada vez que acerca en el cristal. Mi vecino tiene Extremoduro sonando con la puerta abierta, y todo el pasillo se asoma a saludar y a pedir la siguiente canción. Martín acaba de aparecer por aquí vestido de mujer, con una cintura de avispa genial, que viene de hacer teatro, y no para de pasar gente que da abrazos y maletas que no quieren irse y despedidas que se postergan hasta esta noche.

Cada vez me enamoro más, lo siento. Será esta jodida etapa de la vida, que no acaba y que a la vez se escurre entre los dedos de una reproduciendo el pánico eterno. Igual necesito un orgasmo; el caso es que siento una necesidad enorme de estallar por dentro. Eso, y que estoy viviendo magia.

Felices fiestas. Las de emborracharse y eso, digo. Yo me voy mañana de casa y no quiero hacer la maleta, no quiero. Volveré a Madrid dentro de dos semanas, homenajémosla esta noche como sólo ella se merece.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Las chicas son guerreras.

Hoy, todo son mujeres en mi vida. Teresa en fase de agobio máximo porque es incapaz de hacer las cosas una tras otra, ella tiene que lanzarse así, a por el nudo, y de pronto de la traga el mar de obligaciones sin darse apenas cuenta porque está más pendiente (reconozcámoslo) de intentar avanzar por el mundo, pero cómo la quiero. Irene coqueta, areglándose los vestiditos, comprando diademas y viniendo a mi cuarto a hablar de la figura del héroe en la literatura judía del siglo XX, la muy jodida, que mira que sabe cosas. Mi madre llamando desde Murcia para decirme, sin decir, que me quiere y que echa de menos, y yo respondiéndole tratando de camuflar la voz entrecortada de (te quiero, mamá) a punto de echarme a llorar. Isa sujetando su cerveza con cara de cansancio, en un no-puedo-más intermitente que le hace reclinarse en la silla hacia trás para beber y hacia delante para darme abrazos, tan linda ella, tan fuerte, tan lo-he-decidido-me-voy-a-México con una voz dulcísima que nadie diría. Alba apareciendo por el comedor a las tres de la tarde, murmurando que se acaba de despertar y hablando desde unas gafas enormes que casi pierde una vez en Berlín. Ellas, las de las asambleas, las luchadoras: Odile, Isa, Vanessa. Y la música de La Otra todo el rato.

Mañana es la fiesta de Navidad, chicas. Teresa y yo estaremos a los platos de la Sala Alternativa a eso de las 4.30. Sean felices.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Inventarios de pánico.

"Los leprosos, más que cualquier otro tipo de enfermos, son para la sociedad medieval una especie de necesidad moral. Los mantiene aislados a una distancia prudencial porque son peligrosos, pero a la vez los conserva a la vista y les hace objeto de ciertas atenciones para forjarse una buena conciencia y proyectar y fijar en ellos, mágicamente, todos los males que pretende alejar de sí. Están a la vez en el mundo y fuera del mundo".
 Mitre Fernández. Fantasmas de la sociedad medieval: enfermedad, peste y muerte.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Las caras más bonitas que he conocido.

Música euskocubana, el gaztetxe con las fotos sobre el escenario (euskal presoak, euskal herrira), Mikel hablando de independencia y socialismo (porque no podemos construir un recipiente vacío, sonríe), Maite contándome del 72, la lluvia en el trayecto de herriko a herriko, Ziortza diciendo que bueno, que se queda a un pote, yo mamando vida.

Cuando ayer (esta mañana) fui a despedirme, me sentía más grande que nunca, como recién crecida. Odei me cogió pegada a su cuello y me dijo "muchacha, gracias por todo", respiración entrecortada y mirada que podría derribar edificios. Después me di la vuelta y bajé hacia lo viejo con Fran de Córdoba y Sergi de Barna, la Concha abriéndose de a poco con sus farolas sobre la arena. Subí al hostal, desperté a Héctor, desayunamos amanecer esperando un bus para Madrid.

Gracias por todo, de verdad, gracias por dejarme comprender.
Eskerrik asko.