"Con
todo, y pese a que el rechazo a la reforma laboral es masivo, son
muchos los trabajadores que a pocas horas de la convocatoria todavía
dudan si seguirla o no. A quienes piensan que hacer hoy una huelga es
más difícil que nunca, que se lo pregunten a sus iguales del XIX -hacia
el que nos dirigimos de cabeza a golpe de reforma-, si entonces eran
fáciles unas protestas que costaban cárcel y muerte a muchos. También
por ellos debemos hacer huelga, en deuda con ellos y obligados a no
malvender unos derechos que tanto costaron. En cuanto a los que se dicen
poco dispuestos a perder un día de salario, que bastante apretados
estamos ya como para prescindir de unos euros, que echen números de
cuánto más pueden recortarles el sueldo con la reforma, y ya verán si
les trae cuenta.
miércoles, 28 de marzo de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
A la Huelga, compañera.
Es la hora de luchar:
Lunes 26 de Marzo
Encierros descentralizados para preparación logistíca y formación legal de cara a la Huelga General.
- Filosofía y Filología UCM (Ciudad Universitaria).
- Geografía e Historia UCM (Ciudad Universitaria).
- Biología y Geología UCM (Ciudad Universitaria).
- Bellas Artes UCM (Ciudad Universitaria).
- Ciencias Políticas y Sociología UCM (Somosaguas).
- Ciencias Económicas UAM (Cantoblanco).
- Filosofía y Letras UAM (Cantoblanco).
- Psicología UAM (Cantoblanco).
- Universidad Rey Juan Carlos, campus de Vicálvaro.
- Filosofía y Letras UAH (Alcalá de Henares).
Martes 27 de Marzo
Jornada de lucha estudiantil. El colectivo universitario visibiliza públicamente su apoyo a la Huelga General. Manifestación Colón-Ministerio de Educación, 18horas.
Miércoles 28 de Marzo (noche del 29)
1ª CONVOCATORIA A PIQUETE JUVENIL, 23HORAS, ANTÓN MARTÍN. Piquete central unitario con las trabajadoras y posterior traslado a cocheras.
Jueves 29 de Marzo, HUELGA GENERAL
2ª CONVOCATORIA A PIQUETE JUVENIL, 10HORAS, PUERTA DEL SOL. Piquete de #TomalaHuelga, Cibeles, 16.30 horas.
Lunes 26 de Marzo
Encierros descentralizados para preparación logistíca y formación legal de cara a la Huelga General.
- Filosofía y Filología UCM (Ciudad Universitaria).
- Geografía e Historia UCM (Ciudad Universitaria).
- Biología y Geología UCM (Ciudad Universitaria).
- Bellas Artes UCM (Ciudad Universitaria).
- Ciencias Políticas y Sociología UCM (Somosaguas).
- Ciencias Económicas UAM (Cantoblanco).
- Filosofía y Letras UAM (Cantoblanco).
- Psicología UAM (Cantoblanco).
- Universidad Rey Juan Carlos, campus de Vicálvaro.
- Filosofía y Letras UAH (Alcalá de Henares).
Martes 27 de Marzo
Jornada de lucha estudiantil. El colectivo universitario visibiliza públicamente su apoyo a la Huelga General. Manifestación Colón-Ministerio de Educación, 18horas.
Miércoles 28 de Marzo (noche del 29)
1ª CONVOCATORIA A PIQUETE JUVENIL, 23HORAS, ANTÓN MARTÍN. Piquete central unitario con las trabajadoras y posterior traslado a cocheras.
Jueves 29 de Marzo, HUELGA GENERAL
2ª CONVOCATORIA A PIQUETE JUVENIL, 10HORAS, PUERTA DEL SOL. Piquete de #TomalaHuelga, Cibeles, 16.30 horas.
domingo, 25 de marzo de 2012
Batallas cotidianas
Les conocí un poco tarde, cuando ya ellos estaban oxidados de luchar. Nos juntábamos todas las tardes sobre una de las dos fuentes de piedra de la Puerta del Sol, con las bocas abiertas, estupefactos (palabra que siempre le encantó a mi madre), sin creer nada, los poros abiertos, lágrimas en los ojos y las comisuras de los labios curvándose a pasos agigantados. Javi me decía que llevaba soñando con algo así más de diez años.
Después, claro, se hicieron más viejos. Los rostros se desmoronaban al comprender que había que volver a lo de antes, a la inevitable resistencia, sabiendo esta vez que otro desenlace había sido posible. Ese cansancio vital, que se les metía en los huesos volviéndose intrínseco a cada uno de sus movimientos. Cuando hablaban lo hacían siempre con las arrugas brotándoles de la frente, cuerpo inclinado, voz taciturna. Fue con ellos, fue con ellas, que yo aprendí a recitar despacio. Ahora las palabras me brotan con un mismo tono, ese que desmadeja mis planteamientos intentando sembrar un algo.
Anoche decía Segundo, con un deje de orgullo que no pretendía ocultar el esto-es-lo-que-hay (esto-es-lo-que-me-tocaba-hacer), que en cinco años no suspendió ni una sola asignatura. "Eso sí, no tienes vida: carrera, militancia, fiesta... el tiempo desaparece para lo demás". No era queja: lo aceptaba como necesario. Yo, no sé, intento rascar sonrisas a los días, mirar poco el calendario, llegar tarde a las reuniones. Fingir que esa piscina de comportamientos urgentes y ahogados no me empapa. A veces me caigo, claro, y puede que de vez en cuando olvide cómo bracear, cuáles son los movimientos que me llevarán de nuevo a la orilla. Pero mientras tanto, ¿sabes?, soy feliz. O me lo creo, que es suficiente.
lunes, 19 de marzo de 2012
Ni un paso atrás.
Porque los derechos que hoy nos intentan arrebatar se conquistaron con al esfuerzo, el sudor y en ocasiones la sangre de los que nos precedieron. Nunca olvidemos, nunca perdonemos.
El 29M Huelga General. Ni por Méndez, ni por Toxo; por nosotras, por todas, por el 99%.
domingo, 18 de marzo de 2012
Podrán cortar todas las flores.
#PrimaveraEstudiantil
(¡Si no puedo bailar, no es mi Revolución!)
martes, 13 de marzo de 2012
Lo feo es la piel protestando.
"La chica está tumbada al borde de la cama y Van Nordem está inclinado sobre ella como un sátiro con sus dos pies sólidamente plantados en el suelo. Estoy sentado en una silla detrás de él, observando sus movimientos con indiferencia fría y científica; no me importa que dure eternamente. Es como observar una de esas máquinas locas que vomitan periódicos a millones, billones y trillones con sus titulares sin sentido. La máquina parece más sensible, a pesar de su locura, más fascinante, que los seres humanos y los acontecimientos que la produjeron. Mi interés por Van Nordem y la chica es nulo (...). No podría diferenciar ese fenómeno de la caída de la lluvia ni de la erupción de un volcán. Mientras falte esa chispa de pasión, la actuación carecerá de significado humano. Es mejor observar la máquina. Y estos dos son como una máquina cuyos engranajes se han soltado. Necesita el toque de una mano humana para arreglarla. Necesita a un mecánico".
Henry Miller - Trópico de Cáncer.
jueves, 8 de marzo de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
Sueño con tu piel, me siento mejor.
Dicen que voy mal, muy mal. Y yo me alegro, más allá de que estoy cansada de tener que buscar arrebatarle mordiscos a la noche, negociar con el diablo por un arrebato allá en la ciudad de la nada. Apruebo mi modo de vida. La dichosa e impuesta moralidad puede irse a la mierda; a mí me gusta esto de arrancar piernas aunque a veces, es cierto, daría lo que fuera por algo así como un abrazo continuo, un volver-a-las-sábanas-y-saber-que-tú(quien seas)vas-a-estar-ahí. Sólo eso.
Es este dichoso hacer daño, joder vidas, que me ciega. Un miedo atroz a todo eso. La sensación constante de que pase lo que pase voy a ser incapaz de sentir nada. Que estoy podrida por dentro. No sé a quién le hablo; hace meses (muchos, muchos) que se me niega el conocer a nadie que merezca la pena. Eso o, supongo, que huyo demasiado rápido, demasiado pronto, con este miedo que me inutiliza. El pánico eterno y el terror a matar. Susurrando bajito viólame (por favor), viólame el alma. Que el cuerpo ya lo tengo dolorido.
lunes, 5 de marzo de 2012
Que ya está aquí... el movimiento estudiantil.
Una perla más del brillante periodismo de investigación que se hace en la "prensa seria" en este país. Para uso, disfrute (a carcajada limpia), y papelera de quien guste:
jueves, 1 de marzo de 2012
Nueva (de)generación.
“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su
alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus
amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser
informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el
aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de
libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”. - Rodolfo
Walsh
"Si fracasa nuestra revolución no será la primera, pero será de cobardes el pretexto de que luchamos porque tocaba a las edades". - Natalia, compañera y poeta.
Hay una idea que me ronda por la cabeza desde hace algunas semanas, y que todavía no se sido capaz de expresar adecuadamente. Es algo así como que qué triste, qué triste que chavalas de instituto conozcan sus derechos en caso de ser detenidas; qué triste que sean capaces de gritarle a los cascos vacíos que enseñen el número de placa, cobardes; qué triste que la necesidad les haya obligado a organizarse. Qué terrible y qué (des)esperanzador. Esperanza al movimiento y desesperanza a la razón.
Llevo toda la vida participando; sumándome, aunando ganas, acudiendo y todo lo demás. Ya no participo más; no desde hace un año, ahora creo y construyo y muero de miedo, rabia, pesimismo y necesidad. Todas esas cosas que confoman las ganas, supongo, y que las van destruyendo poco a poco.
Nos estamos volviendo locos. Nos estamos volviendo locos y esto sólo va a ir a peor, a peor, y siento como un pánico tremendo que me impide terminar de asumir aquello en lo que creo. Últimamente no hablo más que de las consecuentas que todo implica. Desesperación pura y la chavalería de la Interinstitutos sujetando con fuerza la pancarta donde se lee Reforma laboral: "El trabajo os hará libres", corriendo Alcalá abajo hacia Sol por si acaso dentro de un mes les toca correr de verdad, caras amigas teñidas de preocupación y Mene corriendo de acá para allá coordinando el cordón que todas sabemos que no es más que un mero intento de auto(des)protección, que si cargaran ahora no tendríamos nada que hacer. Pero cada escudo cuesta veinticinco euros y, joder, no tenemos veinticinco euros. Mientras que el plural, ese no-"tenemos" me hace estremecer de consciencia.
No sé qué clase de mundo estamos permitiendo ni cómo hemos sido capaces de dejar llegar el momento en que lanzarse a la calle se convierte en necesidad biológica, en que da miedo enfermar y morir en la calle, en que abrir la boca se ha vuelto sinónimo del pavor por no saber en qué parte del cuerpo caerá el próximo golpe. A veces, sin motivo aparente, me da por protegerme el estómago. Y más que eso, algo que anoche escuché una y otra vez durante horas y más horas de reuniones y talleres: tampoco sé qué pasará cuando nos mostremos dispuestas a luchar hasta el final.
martes, 28 de febrero de 2012
Próxima estación.
La otra noche, la que no dormí, me la pasé en la cama llorando de dolor. Cada pinchazo en el estómago era en el no-sueño un porrazo en la barriga. De esos de porra alargada y estrecha, monstruo negro enfarlopado sobre gente que grita. Creo que me pasé la noche gritando; eso fue lo peor de todo.
Me hago mayor a base de no tener tiempo ni para enfermar. Maldita ironía.
jueves, 16 de febrero de 2012
Pide un trago.
Da igual, en realidad sólo quería contarte que hoy por fin me sentí mal y que ese abrazo me ha hecho darme cuenta de por lo que estaba pasando. Supongo que estoy tan acostumbrada que ya ni percibo lo que las cosas tienen de anómalo; me desentiendo de las malas palabras, hago como si no a las espaldas dadas. Llevo tanto tiempo cargando con la responsabilidad de sonreír que se me ha olvidado lo que es llorar en público, y hoy me descubrí a puntito con ese me-han-dicho-que-lo-estás-pasando-mal cuando ni yo misma era consciente de ello.
Supongo que era esto lo que quería decirte, no más. Que hacía meses que no me sentía querida y que he quizá por eso he apreciado tantísimo el gesto de ternura de esta tarde, el que vinieran a preocuparse. Son mil cosas, yo qué sé. Me gustaría que me preguntaras mañana, algo así como un oye-anoche-no-pudimos-hablar-cómo-estás-no-te-olvides-que-te-quiero. Todo junto. Me gustaría que me llamaras a propósito, que mostraras ese poco de interés, pero sé que a pesar de toda tu buena intención eso no va a pasar. Así que me conformaré con una manta, a falta de abrazos.
Da igual, al fin y al cabo. Acaba de venir Aurora a mi cuarto a decirme que sabe que podré con todo. A la mierda, ¿sabes? Me gustaría que por una jodida vez alguien no supiera tanto y me echara una mano.
martes, 14 de febrero de 2012
Mi vida va prohibida, dice la autoridad.
"(...) La metrópoli, aunque necesitada de esta diáspora revertida, no se muestra acogedora con ella. En mi condición de analista de la literatura de viajes, me resultó impactante, en la década de los años noventa, encontrar un reciclaje contemporáneo de los archivos de viaje de los siglos XVII y XVIII. Las historias dramáticas de sufrimiento y supervivencia, de monstruos y maravillas que trescientos años antes regresaron a Europa procedentes de lejanas costas empezaron a reaparecer a dirio, hacia finales de esta década, en las fronteras mismas de la metrópoli. El último relato de un naufragio que escuché, por ejemplo, llegó no de Tierra del Fuego, como antes, sino del sur de Francia donde novecientos kurdos encallaron al tratar de llegar a Europa.
Los relatos de polizones no nos hablan hoy de chicos europeos escondidos bajo cubierta en buques con destino hacia los mares del sur, sino de jóvenes africanos que aparecen congelados bajo la escotilla de los aviones que aterrizan en los aeropuertos europeos o familias de Europa del Este escondidas bajo los trenes que cruzan el túnel del Canal de la Mancha. El relato del náufrago fue revivido con la historia de Elián González, quien logró llegar a las playas, no de Tahití, sino de Florida. Y no fueron los polinesios, sino los ciudadanos de Florida (¡los republicanos!) quienes decidieron que él era la reencarnación del Niño Jesús y que había sido llevado por los delfines a sus playas.
Los bandidos y los piratas de hoy en día son los coyotes o polleros que atraviesan fronteras en todas partes del planeta. Las historias de muerte y de rescate están de regreso y nos llegan, no precisamente del Sahara, sino del desierto de Arizona, como es el caso del espisodio del verano del año 2000 cuando un bebé fue milagrosamente rescatado de los brazos de su madre muerta, una joven salvadoreña que intentaba cruzar la frontera para entrar a los Estados Unidos. No fueron unos beduinos nómadas los que salvaron al niño sino una patrulla fronteriza cuya función normal es cazar a los inmigrante indocumentados.
Las narrativas de cautiverio resurgen entre trabajadores y trabajadoras en las casas de lujo de Beverly Hills, en fábricas y burdeles de San Francisco y Nueva York. Las asfixiantes pesadillas de las embarcaciones de esclavos vuelven a hacerse presentes en 1999 en el puerto de San Francisco, en donde dieciocho trabajadores chinos salieron de un contenedor de carga casi enloquecidos a causa de los padecimientos sufridos. Viajaban escondidos en el fondo de las bodegas de un carguero en el que murieron siete de sus compañeros de viaje. En la primavera siguiente, Inglaterra se vio sacudida por la historia de otros cuarenta y tres chinos que perecieron debido a la inhalación de monóxido de carbono en la parte trasera de un camión en el que intentaban cruzar la frontera procedentes de Holanda. Pocas semanas después, a orillas del río Bravo (y no, por ejemplo, del Níger ni el Amazonas), turbas enloquecidas miraban desde la ribera del río a dos personas que se ahogaron tratando de llegar nadando a Texas. El drama fue televisado en vivo, podría haberse tratado de una lectura en voz alta en la plaza de una ciudad en 1620.
En abril de 2001 brotaron de nuevo historias de linchamientos de negros y no se trataba de una revisión de los anales del viejo Sur, sino de la ultramoderna España. La esclavitud ya había hecho su reaparición en algunos lugares de África debido a la fuerte caída de los precios de sus productos y al colapso de la agricultura tradicional. En Sudán se rescataron centenares de huérfanos DInka robados como esclavos. En Abidjan, según London Daily Telegraph, las niñas se vendían por cinco libras. "Sentí que asistía a un espectáculo del siglo XIX", afirmó el reportero. El abolicionismo, a su vez, se sacudió el polvo y volvió a salir del closet, encabezado, como hace ciento cincuenta años, por la Anti Slavery Society de Londres.
En el otoño del año 2001 Europa se dio cuenta de que estaba alojando miles de cautivas, muchas de ellas procedentes de Rusia y Europa Oriental, con lo que se puso al descubierto que los albaneses estaban haciendo ventas masivas de sus mujeres jóvenes a Europa Occidental. Quizá el tráfico humano es hoy una industria más grande de lo que fue durante la época del tráfico de esclavos, aunque no se trate de situaciones idénticas".
Mary Louise Pratt: "¿Por qué la Virgen de Zapopan fue a Los Ángeles? Algunas reflexiones sobre la movilidad y la globalidad".
lunes, 13 de febrero de 2012
Ardiendo otra vez.
"Para poder oprimir a una clase, es preciso asegurarle unas condiciones que le permitan, por lo menos, arrastrar su existencia de esclavitud".

Me estoy muriendo de miedo y de rabia.
viernes, 10 de febrero de 2012
Tiernas y ajadas.
A la gente le suele gustar esta facilidad mía para olvidarme de nombres y caras. Me pasó el otro día con el chico aquel de la bomber, en una espera administrativa cerca de Franco Rodríguez, la forma de quitarse las gafas de sol, de observarme, de volver a presentarse, como si pudiera acostarse conmigo una y otra vez siendo siempre la primera, morbo programado a base de amnesia.
Exhibo con indolencia la maldita cualidad, acordándome en ocasiones de mi abuelo y su retaíla de frases salvavidas: hola qué tal, cómo va la mujer, en qué trabajan los hijos, qué tiempos aquellos, a ver si nos vemos. Cuando logré asumir que no se trataba de una falta voluntaria, decidí ir con ello por delante, y desde entonces a ese hola linda, soy, yo respondo un tranquilo, me abré olvidado mañana. Supongo que lo aceptan como parte de un paquete de excentricidades: estudia Historia, se cree hippie, es de izquierdas (la pobre), se le olvida que te conoce.
No deja de ser curiosa esa fascinación extraña por no ser recordado. Es la curiosidad del ego insatisfecho, el superhombre diluído en soda, la vanidad arrastrándose de rodillas para preguntar por qué, qué condición incumplida es la que le ha impedido permanecer en mi memoria. La triste espiral del exilio.
Mientras tanto, trato de vivir con ello. Me gusta jugar a que lo acepto, a que me hace gracia, a que para mí también son excentricidades. Empecé-la-segunda-carrera-porque-me-aburría, y esas cosas. En ocasiones es útil. Más allá del pragmatismo barato, sin embargo, queda la duda. Eso, y el miedo a que un día me pregunten hola-nos-conocemos y yo no sepa qué responder.
martes, 7 de febrero de 2012
La noche se siente.
Recuperé este Madrid que nunca para quieto, y lo hice en forma de llamadas en Gran Vía, rones y ska en mi habitación a la una de la mañana y cafés allá por Chueca. Suena reagge ahora mismo, Policemen in the Setreet mientras que yo visto de colores. Fuera se oyen helicópteros (sí, helicópeteros; pasan de vez en cuando, buscando no se sabe a quien, como si de régimen militar se tratara) y aquí dentro, lástima que no fuera, huele a rebeldía.
Rescuperé este Madrid que no me deja escribir ni leer ni nada, que me ama en forma de Lavapiés y que me odia cuando se me ocurre acompañar a alguien a ese feudo que es la Rey Juan Carlos; este Madrid que me llama, me llama desde las tiendas de segunda mano de Malasaña y esas cervecerías que en la trastienda reunen todo tipo de grupos políticos de extrema izquierda.
Recuperé la vida y el trabarme a hablar, a bailar, a luchar, a leer en los trayectos de metro y encender velitas de colores mientras caigo de espaldas contra mi cama y arriba alguien pincha drum&bass o rumba o quémásda mientras sea vida.
jueves, 2 de febrero de 2012
Prometiéndonos la vida.
Seremos otros, seremos más viejos, y cuando al fin me mire en tu espejo espero, al menos, que me reconozca, que me recuerde a quien soy ahora.
Llevo toda la semana con una sensación extraña como por aquí, a la altura del estómago, que se extiende un poco más arriba, por el pecho, y no me deja pensar bien. Claro que no es una semana normal ésta, no, aunque creo que, más que a los exámenes, se debe a esa mezcla de fascinación y de inaceptación que me sacude cada vez que me miro en el espejo.
Es un miedo atroz (el pánico eterno, ¿comprendes?), que convierte la escena en un no-observarme en esa fisionomía; que le roba toda la ingenuidad al gesto de abrocharme el sujetador, al ponerme de perfil, al estirarme el cabello a-ver-hasta-dónde-llega. Ya no hay comprobación posible, se acabó el periodo de prueba y yo me doy de bruces contra mis veinte años preguntando quién narices es la que me mira desnuda desde la puerta del armario.
Feliz cumpleaños, mujer. Tendrás que aprender a caminar, ahora que perdiste las muletas de la excusa, ahora que el mundo te toma en serio (ja-ja-ja) y que el desfase (auto)percepción-imagen es más grande que nunca. Feliz cumpleaños, mujer. No te formalices demasiado pronto, por favor, no te vendas a terceros (a segundos sí, a segundos siempre) negando el verdadero significado de la década, disfruta cada orgasmo como ya desde la ingenuidad venías haciendo, aprende, aprende mucho y bébete el alma.
Y vive (ama), por favor. Que la vida es más compleja de lo que parece.
viernes, 27 de enero de 2012
Nadie os habrá contado nada bueno (de mí).
A los que luchan sin gritar
A los que se juegan la vida
A los que creen que naufragar
Es cosa de cuatro días
A los que beben para olvidar
A los que saben sin pensar
A los que se van a dormir
Sin pedir perdón.
Jóvenes sin futuro (generación jodida) by Pepe Ruiz
Mi hija es una anti-sistema by Pepe Ruiz
miércoles, 25 de enero de 2012
domingo, 22 de enero de 2012
Que no nos pueda Enero.
Hace un Sol que se filtra entre las paredes.
martes, 17 de enero de 2012
Sin aliñar.
Ya lo dije una vez pero es ahora cuando me doy cuenta de que realmente parece que fuéramos a comernos el mundo. Eso o que el mundo nos vaya a comer a nosotros, qué más da si por mucho que gire la cabeza no consigo ver más allá de esto que no es marea sino océano, océano inmenso de cabezas que se superponen unas con otras en algo así como "época de exámenes, fundido a negro".
Nos vamos a comer el mundo o el mundo nos comerá a nosotros. Qué más da, ahora que ya no se sabe si es de día o de noche ni dónde acaba el océano de mesas, de libros, de carpetas; este imposible en el que cuanto más te sumerges más te ahogas, agarradita a las hojas subrayadas una y otra vez con afán de dejarte las uñas en ello, apretando los nudillos fuerte fuerte como frente al precipicio.
Curioso mundo éste, tan caníbal, que se deja comer lentamente pero con ansias por chavales congelados de frío que esperan callados frente a una puerta cerrada a eso de las nueve de la mañana, arrastrando el peso de las legañas y de las fechas del calendario.
domingo, 15 de enero de 2012
Obituario con hurras.
Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados
los que gritan de noche
los que sufren de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.
Grandísimo Benedetti.
vengan todos
los inocentes
los damnificados
los que gritan de noche
los que sufren de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.
Grandísimo Benedetti.
sábado, 14 de enero de 2012
Bandadas de gorriones.
Cuando llegué a Madrid llevaba cinco libros en la maleta: Saramago, Miguel Hernández, Fernán Gómez, Kapuscinsky y el único de Pérez-Reverte que he sido capaz de tragar y, más tarde, de abrazar: Territorio Comanche. Ahora se agrupan en montoncitos por el suelo porque hace tiempo que dejaron de caber en estas tres baldas que tengo ahí, en la pared, atestadas de sueños.
Mis padres cuenta cómo cuando se decidieron a vivir juntos las cajas de libros les salían por los ojos y por las ventanas. Que no tenían más que esas pilas gigantescas por los pasillos y los salones, como en la habitación de Octavio, la la Markel, la de Marcos, la de Alba, qué sé yo.
Siempre soñé con una cama cerca de la chimenea y de las letras, una cama que no fuera solamente un quita-la-ropa-de-encima ni para-eso-tienes-el-escritorio ni cuidado-con-los-muelles, sino más bien un lugar donde tirarte con la gente que quieres a hablar durante horas y estampar almohadas contra la cara, destrozar sábanas, inventar mundos, abrir los ojos mucho mucho y mirar al presente como si del futuro se tratase. Sacar, no sé, los pies por la ventana mientras te portas un poquito mal y piensas que, por una vez, estás haciendo lo correcto.
Laura decía que le encantaba mi cuarto pero que podría llegar a aborrecerlo si yo empezara a caerle mal. Y ahora observo estas cuatro paredes, esta metáfora mía y de mí (las dos juntas) que pretende describir toda una vida, y pienso que a la mierda, me voy a hacer con otra leja para poner a los pies, que voy a hacer montañas de voces ahí donde pueda. Que si algo tuviera que salvar serían los libros, los libros y la música, fíjense qué estúpidez.
Razones para CREAR.
Respuesta al vergonzoso anuncio de CocaCola, por Juventud Sin Futuro. Porque hay razones para crear un mundo mejor.
martes, 10 de enero de 2012
Todo el instante.
Varón urgente
hembra repentina
no pierdan tiempo
quiéranse
dejen todo en el beso
palpen la carne nueva
gasten el coito único
destrúyanse
sabiendo
que el tiempo pasará
que está pasando
que ya ha pasado para
los dos
urgente viejo
anciana repentina.
Benedetti.
jueves, 5 de enero de 2012
Vamos a comernos el mundo.
Sigo viva, creo. La Antropología bien, gracias. El Egipto faraónico hace unos días que fue rematado y Mesopotamia espera su turno con ansias. A media tarde salimos a merendar y a media mañana voy corriendo al bar de enfrente a por un café, cargado y para llevar, por favor. Fuera hace frío, aunque conforme se acerca el mediodía vienen las ganas de pegarse a la ventana y disfrutar del sol que entra y calienta la espalda. Me gusta cruzar las piernas sentada, sentir el peso de un muslo contra la rodilla contraria y acariciar las páginas de los libros cuando acabo un tema. Por lo demás, se presenta un mes de estudio de lo más entretenido.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Ya cayó el dictador (o eso dice la radio).
No recuerdo enero, la verdad. Sé que empecé el año jodida, jodida a más no poder en todos los sentidos posibles, y que me pasé el mes llorando en un Madrid helado que amenazaba con retroceder tres décadas. Tuve uno de los momentos más felices que recuerdo, con mi cuarto lleno de confeti y amigos abriendo regalos que ya no son lo mismo, ni ellos ni los paquetes. En febrero me curé y por primera vez en meses logré salir de la espiral de suicidio para sentirme bien diciendo sí y diciendo no. La sonrisa idiota de esa noche de carnaval se estampó contra la realidad en marzo, cuando empecé a comprender de lo que había salido y hasta qué punto estaba perdida. Ahí ya no sé muy bien lo que vino, pero fue en abril cuando comencé a caminar de nuevo, de la mano del día siete y todo lo que supuso. Yo volví a caer, más bien que mal, y a mi alrededor comenzaron a aparecer caras preocupadas que daban abrazos mejor que nadie antes, que te tenían la mano y te invitaban a crecer. Amigos. Después vendría mayo y el estallido de todo, y yo dejé de comprender nada y me echaba a llorar de incredulidad subida a una de las dos fuentes de Sol para ver algo mientras me sentía incomprensiblemente más arropada que nunca. Creo que morí de agotamiento esas semanas. Poco después me obligué a aceptar lo inevitable, y maldecí ese mes y su sonrisa triste con toda la fuerza del mundo.
Se puede decir que el año murió por primera vez ahí, en la frontera entre julio y junio, pegado a una ventanilla de autobús mientras yo me alejaba de Madrid intentando entender lo que me había pasado. Tras eso la desidia, la desidia y el miedo horrible a repetir lo del año anterior, a volver a mutilarme por dentro. En agosto, tras un viaje de profundas decepciones y pequeños triunfos (maldito esperar siempre lo mejor), me puse en jaque y comprendí.
El año que va a empezar mañana ya nació en cierto sentido este septiembre, y lo hizo con los mismos tres impulsos que (lo sé) me constituyen ahora: el amar (el sufrif), el madurar y la esperanza o el miedo atroz, que en ocasiones vienen a ser hermanos. En octubre me pasaron muchas cosas, muchísimas, pero se puede decir que fui por primera vez consciente (después del confeti) del valor de la amistad y de lo que significa querer a un amigo. Eso, y que me volví a dar cuenta (una sobre otra, cada vez la herida es más profunda) de que estaba creciendo. Noviembre fue mes de lucha y aceptación de una misma, y de un tropiezo terrible que me vino a enseñar a no edificar sobre tierra falsa. Y diciembre se va con paso agridulce, nostálgo y combativo. Será el sabor de la vida.
Ahora sí: feliz 2012.
Bebamos para no vernos.
Quería escribir un adiós 2011 explicándome que siempre aspiro a la mejor de las opciones posibles y que luego la mitad me sabe a poco; que siempre he querido que las cosas me salgan demasiado bien. Pero soy incapaz de redactar nada.
Así que mejor diré que querer es bonito y que yo quiero muchísimo. Diré que los proyectos comunes son la cosa más maravillosa de construir en la vida y que yo tengo entre mis manos dos proyectos tremendos. Eso tengo yo: una caja de grillos y dos amigos geniales.
Feliz 2012.
jueves, 29 de diciembre de 2011
El consuelo vendrá después.
Así acabo un año, así empezaré el siguiente. Con un vaso de ron sobre la mesa, la estabilidad como huída de mi vida y un pánico atroz por el presente. Desprotegida y falta de luz.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Habrá quien no cambie.
Era él con su cazadora de cuero y piel de oveja, ese cuello enorme, gigantesco, que hacía que la lana saltara a la vista hasta fundirse casi con sus patillas. Era yo con mi boina calada y mi chaqueta de pana, mis pantalones morados a punto de hacerse falda, y los dos dentro del sótano inmenso de una okupa en algún lugar de Madrid, cubata en mano. Eran los jodidos cuadros del movimiento estudiantil, ahí en la barra currando para pagar juicios, y la gente bailando con el puño en alto. Somos puta nostalgia, joder, eso somos.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Como espadas.
Esta noche hay fiesta en El Koala, organizada por la Asamblea de Filo, para pagar el juicio de las detenidas el 17N, y hace un rato se rompió la cachimba en el cuarto de Dario, porque Cristina trataba de saltar encima de mí con las piernas estiradas. Alguien se dedica a estampar naranjas pasadas contra la ventana de Ángel, en la tercera planta, y un grupo de gente aplaude cada vez que acerca en el cristal. Mi vecino tiene Extremoduro sonando con la puerta abierta, y todo el pasillo se asoma a saludar y a pedir la siguiente canción. Martín acaba de aparecer por aquí vestido de mujer, con una cintura de avispa genial, que viene de hacer teatro, y no para de pasar gente que da abrazos y maletas que no quieren irse y despedidas que se postergan hasta esta noche.
Cada vez me enamoro más, lo siento. Será esta jodida etapa de la vida, que no acaba y que a la vez se escurre entre los dedos de una reproduciendo el pánico eterno. Igual necesito un orgasmo; el caso es que siento una necesidad enorme de estallar por dentro. Eso, y que estoy viviendo magia.
Felices fiestas. Las de emborracharse y eso, digo. Yo me voy mañana de casa y no quiero hacer la maleta, no quiero. Volveré a Madrid dentro de dos semanas, homenajémosla esta noche como sólo ella se merece.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Las chicas son guerreras.
Hoy, todo son mujeres en mi vida. Teresa en fase de agobio máximo porque es incapaz de hacer las cosas una tras otra, ella tiene que lanzarse así, a por el nudo, y de pronto de la traga el mar de obligaciones sin darse apenas cuenta porque está más pendiente (reconozcámoslo) de intentar avanzar por el mundo, pero cómo la quiero. Irene coqueta, areglándose los vestiditos, comprando diademas y viniendo a mi cuarto a hablar de la figura del héroe en la literatura judía del siglo XX, la muy jodida, que mira que sabe cosas. Mi madre llamando desde Murcia para decirme, sin decir, que me quiere y
que echa de menos, y yo respondiéndole tratando de camuflar la voz
entrecortada de (te quiero, mamá) a punto de echarme a llorar. Isa sujetando su cerveza con cara de cansancio, en un no-puedo-más intermitente que le hace reclinarse en la silla hacia trás para beber y hacia delante para darme abrazos, tan linda ella, tan fuerte, tan lo-he-decidido-me-voy-a-México con una voz dulcísima que nadie diría. Alba apareciendo por el comedor a las tres de la tarde, murmurando que se acaba de despertar y hablando desde unas gafas enormes que casi pierde una vez en Berlín. Ellas, las de las asambleas, las luchadoras: Odile, Isa, Vanessa. Y la música de La Otra todo el rato.
Mañana es la fiesta de Navidad, chicas. Teresa y yo estaremos a los platos de la Sala Alternativa a eso de las 4.30. Sean felices.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Inventarios de pánico.
"Los leprosos, más que cualquier otro tipo de enfermos, son para la sociedad medieval una especie de necesidad moral. Los mantiene aislados a una distancia prudencial porque son peligrosos, pero a la vez los conserva a la vista y les hace objeto de ciertas atenciones para forjarse una buena conciencia y proyectar y fijar en ellos, mágicamente, todos los males que pretende alejar de sí. Están a la vez en el mundo y fuera del mundo".
Mitre Fernández. Fantasmas de la sociedad medieval: enfermedad, peste y muerte.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
En tiempos difíciles, mi estrella polar.
Por favor.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Las caras más bonitas que he conocido.
Música euskocubana, el gaztetxe con las fotos sobre el escenario (euskal presoak, euskal herrira), Mikel hablando de independencia y socialismo (porque no podemos construir un recipiente vacío, sonríe), Maite contándome del 72, la lluvia en el trayecto de herriko a herriko, Ziortza diciendo que bueno, que se queda a un pote, yo mamando vida.
Cuando ayer (esta mañana) fui a despedirme, me sentía más grande que nunca, como recién crecida. Odei me cogió pegada a su cuello y me dijo "muchacha, gracias por todo", respiración entrecortada y mirada que podría derribar edificios. Después me di la vuelta y bajé hacia lo viejo con Fran de Córdoba y Sergi de Barna, la Concha abriéndose de a poco con sus farolas sobre la arena. Subí al hostal, desperté a Héctor, desayunamos amanecer esperando un bus para Madrid.
Gracias por todo, de verdad, gracias por dejarme comprender.
Eskerrik asko.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Oda generacional.
(A la mía, a la tuya, y a cada una de las valientes en esta Historia).
Anteayer, creo que fue, vine a darme cuenta de que iba vestida de mi madre. No disfrazada, o quizá no más allá de un disfraz social cuya única (y valiosa) misión es dibujarme a mí misma, sino vestida.
Hacía día triste y cansado, quizá por vómito mío, por el no-poder-más, y yo corria por Madrid con unas ojeras inmensas y mi cuaderno en la mano, la falda al viento subiendo de Plaza España. Es esa falda que está rota por mil partes, transparente casi, jirones de tela negra y un algo que supongo que antes sería rosa o morado o marrón cayendo hasta enredarse con mis botas las que no son botas, esas, las negras del lazo, las de hippie de mierda que dirías tú, hace dos años, mirándome con ansias y hablando de Cortázar. O quizá ese es el problema, que no llegaste siquiera a Cortázar.
No sé si llevaba boina. Supongo que sí, porque recuerdo que tenía el pelo horrible y no me había puesto las lentillas, y me sentía tremendamente absurda con las medias negras que no lograban taparme del frío tan acosador. Y el jersey que me ponía día sí día también el año pasado en el que creo que cabría yo una y otra vez, que tanto me gusta y que me compré cuando perdí el otro de color negro hace ya siglos.
Cuando me gasto me visto así, con ropa gastada. Con mi abrigo nuevo que tiene más de veinte años, de una pana negra gorda gordísima y un cuello atroz. Que los botones de madera son tan grandes que ya ni me pongo chapas. Y que es la cosa más progre del mundo, que cualquiera se pensaría que iba camino de una reunión o un mitin o una asamblea o algo, fíjese usted qué cosas. Con la bufanda tapándome la mitad de la cara (la otra mitad ya me la tapaba el sueño), salvo que yo nací en los noventa (taidós, taidós) y no tengo más remedio que repetirme que eso de los setenta, eso de los ochenta, eso de las barbas y los abrigos de pana, eso de las faldas largas y los panfletos en bolsos de cuero, eso del humo de los cigarros en una sala sin ventanas, eso del "no abras la puerta si no le conoces", eso, es un estado mental.
Porque estamos en 2011 (todavía, por poquito) y eso, eso (qué barbaridad), eso no son cosas de hoy en día. Porque en este siglo, como todas sabemos, no hay ansias, no, no hay necesidades, no hay revoluciones potenciales. Ni falta que hacen. Por mucho que yo me vista de mi madre.
viernes, 25 de noviembre de 2011
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Gira la vida.
Volví a mi pueblo. Allí todo sigue igual, como en cada una de mis visitas express, como si el tiempo lo evitara, como si los relojes se negaran a seguir avanzando al entrar en contacto con la primera de sus casas. Quizá es simplemente que a mí el reloj (el biológico y el otro, el de muñeca) se me rompió hace tiempo, pero Alex tiene más o menos barba y el pelo de Jeni parece más largo y Ana está más delgada (más) y David ahora tiene novia y Juanfran dejó el trabajo y el otro Alex cambió de gafas, pero el tiempo no pasa.
Es algo de lo que sólo nos damos cuenta Kike, que está estudiando Arquitectura en Valencia, y yo. Las tiendas abren a la misma hora y se habla de las mismas cosas que hace dos años. Salimos por los mismos sitios y los chismes son idénticos, repetidos una y otra vez en un comienzo de bucle que tiende al infinito.
Dicen que he cambiado. Que miro distinta, como más vieja. Que pienso más y parezco más convencida de todo, que estoy más seria, que puedo dar miedo. Yo sonrío con cansancio y bebo cerveza, sintiéndome una extraña en casa ajena. A los dos días me ahogo, siempre pasa.
Me gusta volver, ahora sí; al principio no, huía de esos viajes, corría en sentido contrario al del autobús en cuanto lo veía llegar a la Estación Sur. No podía soportar la monotonía y la capa sepia que inundaba todo, la Calle Mayor, el ayuntamiento nuevo en construcción desde hace cinco años, el parque municipal, la puerta del Urbano (quizá esto último sí, esto último sí me gustaba). Eran días perdidos, y después no lograba encontrarlos. Tampoco lo intenté nunca con demasiada fuerza.
Ahora, en cambio, una descansa y se siente más persona durante cuarenta y ocho, cincuenta, sesenta horas. Abraza a mamá, discute con mamá, vuelve a abrazarla. Como si el tiempo no me tocara. Como si la vida así con todo su significado se hubiera paralizado. Como si nada.
sábado, 19 de noviembre de 2011
He visto las calles.
El caso es que ahora no sé por dónde empezar; si decir que las facultades son como mastodontes dormidos o que la gloria sabe a sangre amiga.
Por la noche, los edificios palpitan de vida. No hay luz en las calles ahí donde acaba Madrid, ni coches junto a las aceras ni peatones por las vías. El transporte público no llega ya, es la estación fantasma de nuestros libros de niñas. Las facultades son como mastodontes dormidos, que palpitan, palpitan de vida. Bloques de cemento gastado y ladrillo agujereado durante la Guerra Civil, que se alzan con orgullo portando en cada una de sus columas la dignidad del vencido.
Por la noche, los edificios palpitan de vida. Una brigada de seguridad recorre diminuta toda Ciudad Universitaria, analizando con algo así como miedo cada ventana prendida, casa sonido extraño. Y en mitad de la noche, las hormigas trabajan: a las cuatro de la mañana, setenta personas se afanan en el vestíbulo de Geografía e Historia. Las hormigas son Víctor y Chavo bajando desde Filosofía para pedir silicona, compas, que hay que cerrar las puertas, María llamándome desde Medicina para avisar de que la tele está allí, Clara y Diego viniendo desde Ciencias porque les falta tela de pancarta; las hormigas son las docientas personas encerradas en el campus de Somosaguas, llamando para darnos ánimos; las hormigas son las valientes que han sacado la primera asamblea en la historia de la Universidad (hasta ahora) pública Rey Juan Carlos, soy yo subiendo a Filo a por palomitas porque Andrés tiene hambre, son las compas de la Politécnica preparando piquetes para las salidas del metro, son las 130 personas que retransmiten por internet la asamblea de Bellas Artes; las hormigas son las estudiantes de la Universidad Autónoma, que han logrado sentar el Rector frente a ellas de igual a igual, y las que entraron por la fuerza en la Carlos III y las que se dejaron los ojos y los todos manteniéndose despiertas hasta las siete de la mañana.
Por el día la euforia y el miedo terrible al fracaso de todo. Rafa diciendo que han logrado abrir las puertas de Veterinaria, Manu y Quique temiendo por todo, Isa con cuarenta horas encima sin dormir.
La gloria sabe a sangre amiga. Pero el día 17, sí, fuimos las estudiantes. La gloria sabe a sangre amiga, pero el día 17 quien quiso entrar a Madrid por la carretera de A Coruña tardó cuarenta minutos más que de costumbre, y la Castellana estuvo cortada antes y Gran Vía después. La gloria sabe a sangre amiga, pero qué gloria más tremenda, institutos y universidades al paso señalando a los culpables, subiendo después de once años a las escaleras de este Congreso tan impuesto y tan cobarde, marchando sin miedo, sin miedo frente a la ejerción de la fuerza más bruta. Tomando las calles y haciéndolo bien.
La gloria sabe a sangre amiga. A Víctor, a Adrián, y al resto de las que han salido esta mañana de los juzgados de Plaza de Castilla tras pasar dos noches en el infierno que es Moratalaz.
Y no sé por dónde acabar: si decir que las facultades son como mastodontes dormidos o que la gloria sabe a sangre amiga.
Si nos roban el futuro, bloqueamos la ciudad.
http://tomalafacultad.files.wordpress.com/2011/11/carta-estudiantil1.pdf
viernes, 18 de noviembre de 2011
lunes, 14 de noviembre de 2011
¡A la Huelga, compañera!
LUNES 14 de NOVIEMBRE
12:00. Rueda de prensa en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense (UCM).
13:00. Acto informativo en la Facultad de Veterinaria (UCM) sobre la Estrategia Universidad 2015 y los motivos de la Huelga.
17:00. Asamblea General de la UCM en Ciencias de la Información.
19:00. Reunión Interasambleas de #Tomalafacultad en Ciencias de la Información.
21:00. Primera noche de encierro.
MARTES 15 DE NOVIEMBRE
13:00. Acto informativo Estudiantes+PDI+PAS en el metro de Ciudad Universitaria. ¿Qué es la EU2015 y por qué vamos a la Huelga?
20:00. Segunda noche de encierro.
MIÉRCOLES 16 DE NOVIEMBRE
14:00. Asamblea en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
18:00. Charla Estudiantes+PDI+PAS+MareaVerde sobre los recortes de Educación en Madrid y la precariedad juvenil, Facultad de Filosofía y Filología (UCM).
19:00/20:00. Asambleas preparatorias de los encierros descentralizados en la UCM (Facultades de Medicina, Filosofía, Bellas Artes, Historia, Psicología, Ciencias de la Información y Biología), UPM (Escuela de Ingenieros Agrónomos), UAM (Económicas), Universidad Carlos III (edificio 15), Universidad Rey Juan Carlos (Campus de Vicálvaro), y Universidad de Alcalá de Henares (Facultad de Ciencias Ambientales).
21:00. Tercera noche de encierros.
JUEVES 17 DE NOVIEMBRE: HUELGA GENERAL EDUCATIVA
07:00. Piquetes informativos.
08:00. Cierre de facultades. Pasaclases masivos. Clases populares.
11:00. Manifestación en la UCM y sentada frente al Rectorado.
15:00. Piquetes durante el turno de tarde.
16:00. Salida del Bloque Universitario desde Ciudad Universitaria (UCM+UPM).
17:00. UAM, UC3M, URJC, UAH y Asamblea Interinstitutos se unen al Bloque Universitario en Nuevos Ministerios.
18:00. Llegada del Bloque Universitario a Neptuno.
18:30. Manifestación por la Educación Pública: LA EDUCACIÓN NO SE VENDE; SE DEFIENDE. Por unos servicios públicos de calidad, ¡no a la Universidad de la precariedad!
12:00. Rueda de prensa en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense (UCM).
13:00. Acto informativo en la Facultad de Veterinaria (UCM) sobre la Estrategia Universidad 2015 y los motivos de la Huelga.
17:00. Asamblea General de la UCM en Ciencias de la Información.
19:00. Reunión Interasambleas de #Tomalafacultad en Ciencias de la Información.
21:00. Primera noche de encierro.
MARTES 15 DE NOVIEMBRE
13:00. Acto informativo Estudiantes+PDI+PAS en el metro de Ciudad Universitaria. ¿Qué es la EU2015 y por qué vamos a la Huelga?
20:00. Segunda noche de encierro.
MIÉRCOLES 16 DE NOVIEMBRE
14:00. Asamblea en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
18:00. Charla Estudiantes+PDI+PAS+MareaVerde sobre los recortes de Educación en Madrid y la precariedad juvenil, Facultad de Filosofía y Filología (UCM).
19:00/20:00. Asambleas preparatorias de los encierros descentralizados en la UCM (Facultades de Medicina, Filosofía, Bellas Artes, Historia, Psicología, Ciencias de la Información y Biología), UPM (Escuela de Ingenieros Agrónomos), UAM (Económicas), Universidad Carlos III (edificio 15), Universidad Rey Juan Carlos (Campus de Vicálvaro), y Universidad de Alcalá de Henares (Facultad de Ciencias Ambientales).
21:00. Tercera noche de encierros.
JUEVES 17 DE NOVIEMBRE: HUELGA GENERAL EDUCATIVA
07:00. Piquetes informativos.
08:00. Cierre de facultades. Pasaclases masivos. Clases populares.
11:00. Manifestación en la UCM y sentada frente al Rectorado.
15:00. Piquetes durante el turno de tarde.
16:00. Salida del Bloque Universitario desde Ciudad Universitaria (UCM+UPM).
17:00. UAM, UC3M, URJC, UAH y Asamblea Interinstitutos se unen al Bloque Universitario en Nuevos Ministerios.
18:00. Llegada del Bloque Universitario a Neptuno.
18:30. Manifestación por la Educación Pública: LA EDUCACIÓN NO SE VENDE; SE DEFIENDE. Por unos servicios públicos de calidad, ¡no a la Universidad de la precariedad!
NADIE EN CASA, NADIE EN CLASE: ¡TODAS EN LA CALLE!
Compañera, ¡a la Huelga!
(Comparte, difunde, actúa).
domingo, 13 de noviembre de 2011
Seguir andando.
Días como éste, de auto-quererse y enchufarse a la corriente. Me hacía falta sentir que de verdad merecía la pena.
sábado, 12 de noviembre de 2011
Traigan un médico.
Quería escribir algo de cuando era (más) pequeña. Lo recordé anteanoche, tumbada bocarriba en la cama a eso de las cuatro de la mañana. Anteanoche y bocarriba. Yo corría detrás de las palomas, no me gustaba especialmente hacerlo pero aquel día había otra niña que sí parecía disfrutar bastante. Para mí era mejor sentarme a mirarlas y acercarme despacito, despacito, a la que tenía más pinta de interesante. Abría las manos con cuidado pero ella siempre salía volando; son listas las palomas, nunca logré atrapar una. Mi padre sí, lo hizo una vez, y a mí se me abrían los ojos de sorpresa cada vez que me acordaba; me parecía algo bonito, las palomas le querían.
Yo iba con mi madre, que intentaba tirar de mí para algún lado que no fuera la barandilla de las escaleras de la Glorieta, de piedra y un metro de anchura, planita, planita, tobogán perfecto por el que mi entorno social llegaba a hacer colas de media hora. Mi abuela estaba también por ahí, creo; siempre ha "estado por ahí", es algo intrínseco a ella, como la sombra de la que no puedes despegarte pero que hace las mejores paellas del mundo. Y mi madre me cogió en volandas, me sentó en un banco, y me preguntó, muy seria: "¿Te sabes tu fecha de nacimiento, Julia?".
No sé qué edad tendría yo. Anteanoche era incapaz de recordarlo, me dolía demasiado la cabeza, pero sé con certeza que en aquel momento me sentí la persona más mayor del mundo, a la que le hacían revelaciones importantes. Entonces mi madre me dijo que eso del "dos del dos del noventaidós" era sencillo de aprender, como una canción. Me pasé meses preguntándole a mis amigas por su fecha de nacimiento, y desde entonces siento un resto de orgullo cada vez que pronuncio ese "taidós".
No sé a cuento de qué me acordé de esto.
Quizá es que estaba cansada, cansada como todo este mes monstruoso en que nos dejamos la piel cada mañana y cada tarde para conseguir no sabemos qué, para construir un algo que igual se nos desmorona en apenas una semana. Es esta necesidad de ternura constante dentro de un mundo crudo como el más gélido invierno, en donde nos rozan con raspadores metálicos y nos exigen cada vez más convicción en la nada, más capacidad de supervivencia, más levántate otra vez.
O quizá, simplemente, había leído demasiadas veces eso de oncedeloncedelonce, y la niña que hay en mí quería reivindicar lo del taidós, taidós.
En cualquier caso, me pareció bonito.
Yo iba con mi madre, que intentaba tirar de mí para algún lado que no fuera la barandilla de las escaleras de la Glorieta, de piedra y un metro de anchura, planita, planita, tobogán perfecto por el que mi entorno social llegaba a hacer colas de media hora. Mi abuela estaba también por ahí, creo; siempre ha "estado por ahí", es algo intrínseco a ella, como la sombra de la que no puedes despegarte pero que hace las mejores paellas del mundo. Y mi madre me cogió en volandas, me sentó en un banco, y me preguntó, muy seria: "¿Te sabes tu fecha de nacimiento, Julia?".
No sé qué edad tendría yo. Anteanoche era incapaz de recordarlo, me dolía demasiado la cabeza, pero sé con certeza que en aquel momento me sentí la persona más mayor del mundo, a la que le hacían revelaciones importantes. Entonces mi madre me dijo que eso del "dos del dos del noventaidós" era sencillo de aprender, como una canción. Me pasé meses preguntándole a mis amigas por su fecha de nacimiento, y desde entonces siento un resto de orgullo cada vez que pronuncio ese "taidós".
No sé a cuento de qué me acordé de esto.
Quizá es que estaba cansada, cansada como todo este mes monstruoso en que nos dejamos la piel cada mañana y cada tarde para conseguir no sabemos qué, para construir un algo que igual se nos desmorona en apenas una semana. Es esta necesidad de ternura constante dentro de un mundo crudo como el más gélido invierno, en donde nos rozan con raspadores metálicos y nos exigen cada vez más convicción en la nada, más capacidad de supervivencia, más levántate otra vez.
O quizá, simplemente, había leído demasiadas veces eso de oncedeloncedelonce, y la niña que hay en mí quería reivindicar lo del taidós, taidós.
En cualquier caso, me pareció bonito.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Aquellas manos.
Simplemente tengo ganas de algo que no es esto, lo siento, o quizá quiero construir un ideal tan idílico como falso, recuperar lo que no existió nunca por su parte pero que yo me creí como la idiota que soy. Y que, por una vez, esto también vaya por tu parte. Sólo que tú no eres tú, por mucho que yo trate de autoconvencerme. O al menos, no el tú que deberías ser en ese mundo perfecto, el tú que yo querría que fueses. Así que no sé. Quizá he metido la pata en todo, huyendo de ese sentirse sola, de ese rotar continuo de sábanas. Porque creo que no seré capaz de nada, de nada, hasta que no vuelva a sentir eso. Y es una putada, sí. Sobre todo para ti, supongo. No quiero refugiarme en algo que no es lo que yo quiero y tratar de cambiarlo a mi gusto, sería estúpido; eso de comprar el piso sin amueblar no funciona en estos casos, y a mí me gusta el mobiliario agresivo, que me arañe en la espalda y me deje rendida, que me sostenga, que me discuta, que me deje sin aliento. Mejor no autoengañarse, entonces. No eres especial (no para mí), mis debilidades están ahí y yo las conozco de sobra. Habrá que analizar la jugada.
(Aquel invierno no paraba de llover).
jueves, 3 de noviembre de 2011
Carta a mi padre.
Perdona por los quebraderos de cabeza, perdona por los disgustos, por
las discusiones, por las decepciones. Pero es que me descubro tratando
de pedir perdón, de verdad, perdón por todo que yo os quiero más que a
mi vida, y simplemente no puedo. No puedo. No puedo, porque hay algo
ahí, esa tozudez que nunca se me fue del todo, que quiere gritar que me
dejeis caerme alguna vez. Que si tengo que llevarme el susto mejor ahora
que más tarde, que algún día tendré que dar el salto (que sí, que en
muchos sentidos ya lo he dado, lo sé) y que poniendo noes a mis
ilusiones (a algunas, cuidado, no pretendo tergiversar nada) no
conseguís absolutamente nada. Que no se puede querer todo, hacer todo.
Bueno, ¿por qué no? Supongo que será algo de la maldita edad, pero si no
pido ese todo ahora no lo pediré nunca. Que a todos les llegó el
momento de demandar quinientas vidas, y yo simplemente tengo un vértigo
inmenso que me impide desperdiciar nada.
Es el pánico eterno, ¿entiendes? Y ya sé que no hay que dejarse guiar por los temores, pero es como quien se tapa con la manta para protegerse del monstruo: no pierde nada. No soy tonta, sé lo que os supongo. Sé lo que os cuesto y no sólo económicamente, aunque si tengo la impresión de que la traba está ahí, por algo será; de alguna conversación habrá salido, alguien me lo repetirá al oído. Pero no, no me refiero a eso; sé los esfuerzos, sé los motivos. No pretendo ir de recién llegada. Sólo que en algún momento habrá que asumir que las opiniones son distintas y que en ciertas cosas (la responsabilidad personal está ahí; el criterio propio, también) paso a ser una persona autónoma, que no independiente.
Sé que este derroche de melodrama no suele hacer más que empeorar las cosas, pero es que soy idiota, qué se le va a hacer. Y sé también que en algunos puntos partimos de concepciones totalmente diferentes, lo que hace casi imposible llegar a las mismas conclusiones. Lo que me duele (que no te duela tanto, que no te duela tanto; ya lo sé, joder) no es un no concreto a determinado asunto, sino la convicción de que en una situación que no trae problemas a nadie y que puede, por el contrario, ser positiva (puede, vista tu antipatía) para mí (para mí), mi opinión quede completamente supeditada a la vuestra. Mi opinión, mis ganas y mis todo. Que seré una ilusa, ingenua, idealista de palo y todo lo que no hayas dicho para que no lo "malinterprete", pero mira qué te digo, en la crudeza del asunto soy realista y de verdad que creo en lo que hago. Tanto peor para mí, tanto mejor para todos.
Piensa lo que quieras. A mí sólo me queda daros las gracias por todo lo que habeis hecho, de verdad, que no soy (tan) idiota como para no verlo. Y pediros que aunque no compartais mi postura, la entendais, por favor, que supongo que de algo os suena. Al fin y al cabo, no soy más que lo que fuisteis vosotros. Y a veces me siento tan atada a vuestras opiniones; que si a te te dolería que fuera a algún lado sin vuestra aprobación, imagina lo que me duele a mí el tener que decir que no. Y da igual, que no es cuestión de un caso concreto.
Os quiero muchísimo.
Es el pánico eterno, ¿entiendes? Y ya sé que no hay que dejarse guiar por los temores, pero es como quien se tapa con la manta para protegerse del monstruo: no pierde nada. No soy tonta, sé lo que os supongo. Sé lo que os cuesto y no sólo económicamente, aunque si tengo la impresión de que la traba está ahí, por algo será; de alguna conversación habrá salido, alguien me lo repetirá al oído. Pero no, no me refiero a eso; sé los esfuerzos, sé los motivos. No pretendo ir de recién llegada. Sólo que en algún momento habrá que asumir que las opiniones son distintas y que en ciertas cosas (la responsabilidad personal está ahí; el criterio propio, también) paso a ser una persona autónoma, que no independiente.
Sé que este derroche de melodrama no suele hacer más que empeorar las cosas, pero es que soy idiota, qué se le va a hacer. Y sé también que en algunos puntos partimos de concepciones totalmente diferentes, lo que hace casi imposible llegar a las mismas conclusiones. Lo que me duele (que no te duela tanto, que no te duela tanto; ya lo sé, joder) no es un no concreto a determinado asunto, sino la convicción de que en una situación que no trae problemas a nadie y que puede, por el contrario, ser positiva (puede, vista tu antipatía) para mí (para mí), mi opinión quede completamente supeditada a la vuestra. Mi opinión, mis ganas y mis todo. Que seré una ilusa, ingenua, idealista de palo y todo lo que no hayas dicho para que no lo "malinterprete", pero mira qué te digo, en la crudeza del asunto soy realista y de verdad que creo en lo que hago. Tanto peor para mí, tanto mejor para todos.
Piensa lo que quieras. A mí sólo me queda daros las gracias por todo lo que habeis hecho, de verdad, que no soy (tan) idiota como para no verlo. Y pediros que aunque no compartais mi postura, la entendais, por favor, que supongo que de algo os suena. Al fin y al cabo, no soy más que lo que fuisteis vosotros. Y a veces me siento tan atada a vuestras opiniones; que si a te te dolería que fuera a algún lado sin vuestra aprobación, imagina lo que me duele a mí el tener que decir que no. Y da igual, que no es cuestión de un caso concreto.
Os quiero muchísimo.
martes, 1 de noviembre de 2011
El único camino.
Ahora sí, ahora sí que sí. Que si no, cuándo será; que si no nosotras, quién lo hará. Y que el ser consciente de que esta vez no nos estamos sumando a nada, no estamos apoyando nada, es algo que realmente da mucho miedo. Porque lo que estamos haciendo lo estamos construyendo así, de la raíz, y somos nosotras y nuestros errores las que haremos lo que haya que hacer. Esta semana es Manu hablando de barricadas y Miguel respondiendo que no, que no somos tantas, y viajes express a Sevilla con Olmo cantando a voz en grito y yo al volante durante horas, dejando atrás reuniones eternas. Estudiante, a la huelga. Y el 17 de Noviembre ahí tan presente, ya, ahora. No estarás sola, siempre habrá quien se parta en dos en cada despedida. En tiempos difíciles, estrella polar, me comen por los pies los nervios y las responsabilidades. Y esa presión de la Historia, de la Historia con mayúsculas que estamos haciendo lo queramos o no, y yo que me repito y esa maldita conjunción copulativa que se niega a irse de mi teclado. Sólo que no llego a hacerme a la idea; demasiada carga para una sola espalda, me temo. Y hace tiempo que dejé de pensar.
Pues eso. El jueves, a la una, en el hall. Y después encierro en Educación. Y mañana a las siete en Periodismo, para preparar la huelga. Y en el encierro, a las ocho, reunión de coordinación intercampus. Y, y, y. Que la lucha está en la calle.
jueves, 27 de octubre de 2011
Invéntate el final de cada historia.
De entonces no me queda nada, sólo pequeñas batallas que antes creía ganadas, que perderé mañana... Madrid era una hoguera y nosotros incendiarios, aullando a la noche como lobos solitarios.
Creo que no hay absolutamente nada en el mundo a lo que tema con más fuerza que al paso del tiempo. Llamadme cómoda, decid que vivo bien, que no tengo, de momento, que pelear por comer día a día. Bueno, cada sueño tiene sus condiciones de posibilidad.
El caso es que yo estoy llorando ahora como una idiota (sí, de nuevo, qué novedad, maldita cría), y no llego a dilucidar si sé o no sé y si aprecio o no lo hago en absoluto. Qué pasa si de pronto descubro que no, que nunca viví lo que pude, que nunca amé como quise. Qué tipo de existencia sería esa.
Es este desastre de edad; esta jodida época que tiene que ser la síntesis de todo y de nada, con la presión constante de los testimonios pasados y los miedos futuros. Quizá la construímos para tener en dónde escondernos dentro de veinte años, qué sé yo, pero la constancia de que se pasa (se pasa, se pasa, se pasa) sigue ahí sobrevolando mis lágrimas y se niega a disolverse por más que la riego con argumentos serios y frívolos.
Y ese acabar la carrera ahí tan presente, y ese otro con eso no se acaba nada plantándole cara, que no tengo muy claro si es que no le quiero siquiera hacer caso o que su simple presencia no me genera más que risa estúpida. Risa estúpida. No sé si quiero crecer.
Pero es que estamos perdiendo tanto. Estamos luchando tanto y creando tanto, y huyendo tanto y soñando tanto, que los días se pasan casi sin verlos. Y eso me da miedo. Muchísimo miedo. Que tengo esa edad que se quiere siempre, joder, que la tengo aquí y ahora y siento tanto pánico de perderla que no sé muy bien cómo tratarla.
martes, 25 de octubre de 2011
La necedad de vivir sin tener precio.
Yo quiero ser a la zurda más que diestra.
"Me vienen a convidar a arrepentirme, me vienen a convidar a que no
pierda, me vienen a convidar a indefinirme, me vienen a convidar a tanta
mierda".
(Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui).
(Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui).
lunes, 24 de octubre de 2011
Anda, quítate las flores y las trampas.
Hoy es uno de esos días que de lluvioso casi parece tímido. El día de hoy amaneció remolón, dando vueltas en la cama aferrándose a las mantas, y se niega a hacer cualquier cosa que no incluya libro, taza caliente y calcetines blanditos. Es un día para no salir del cuarto, aquí entre cuatro paredes y con Silvio cantando, el ron tentándome en la estantería y Sargón de Akkad, Rey de las Cuatro Religiones que unificó Sumer por vez primera.
Hoy es uno de esos días tan nostálgicos que no me importaría volver a escuchar Anda, aunque te me incrustaras en el estómago y como en las calles de Granada todavía me dolieras un poquito, un poquito, porque hoy es uno de esos días. Uno de esos días en los que puedo recitar los nombres de cada una de las personas que conforman este Madrid cada vez más mío y más cálido, manta de abuela que te arropa, que te arropa hasta ahogar.
Hoy es uno de esos días, sí, que se cree capaz de cualquier cosa. Que evoca glorias pasadas pero también compañeros y compañeras presentes, hombros amigos que se apoyan al tuyo a la hora de crear, de construir, de amar. El día de hoy es Odile hablando de poesía, Alba e Irene limpiando su cuarto y Jordi viniendo a hablar conmigo de cualquier cosa. El día de hoy es un encierro en Filosofía y Teresa preparándome leche caliente con miel, Marcos leyendo Público y pasando después al ABC, Iván contándome de la carrera, Carlos invitándome al Círculo de Bellas Artes, Pablo y Alejandro intercambiando objetivos y haciendo fotos en el rastro, Manuto y Edu discutiendo de reformas en educación en las escaleras de la facultad, Chuspi y Clarita haciendo malabares, Ángel llamando a mi puerta, Cristina hablando de Barcelona, y Madrid, Madrid toda, Madrid ella, dándome un abrazo de lluvia y jerseys mullidos.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Y me ha pillado metiéndote mano.
Pudiera ser que a mi estómago no le pasare más que lo que yo quiero (o querría) que le pase (pasara), y que realmente ese órgano extraño y asqueroso al que echamos la culpa de todo no haga más que conexiones neuronales erróneas, ya está. O quizá sea todo placebo. Pero creo (creo) que estoy feliz.
lunes, 17 de octubre de 2011
Yo no estoy indignada.
¿Sabes? Estoy cansada. Y no sé qué coño hacer con mi vida y he escrito esto mismo ya mil veces, y supongo que imaginas que ahora estoy llorando, jodida estúpida. Porque esto parece un cuento de ciencia ficción o aquella serie que yo veía hace años, en la que morías al cumplir los veinte. Y luego me hablan y ya no sé si voy de víctima o si simplemente no puedo más, no puedo más, con el doble discurso y la mierda personal a cuestas, que se me ve tan dura pero soy la más débil de todas.
¿Sabes? Tengo miedo. Tengo tanto, tanto miedo de quedarme sola y sí, sí, eso tampoco es nada nuevo. Pero necesito decirlo, necesito decirlo aunque no sepa muy bien a quién porque si no me rompo, y la verdad es que en mi cuarto no cabrían más pedazos de viejas glorias. Que igual sólo necesito ternura (así, con el "que" delante), sólo eso, para verlo todo un poquito más bueno o más cierto o más algo, lo que sea pero algo, por favor, y el caso es que no llega. No llega.
domingo, 16 de octubre de 2011
Todos los días sale el Sol.
O eso dicen. Supongo que tendré que creérmelo.
Después del desencanto de la manifestación, nace un nuevo CSO en Madrid. Como dice Natalia, me habéis salvado el 15O.
Después del desencanto de la manifestación, nace un nuevo CSO en Madrid. Como dice Natalia, me habéis salvado el 15O.
sábado, 15 de octubre de 2011
Papá, cuéntame otra vez.
¡A la calle, a la calle! Que no se trata ya de hacer justicia ni de recuperar viejas estructuras caducas, que nuestros derechos jamás se conquistaron a golpe de cacerolada y que va a hacer Sol, joder, qué más da. ¡A la calle, a la calle! Que me duele el estómago de pensarlo y no sé si mencionar esa palabra que es la Historia y que tanto miedo da. ¡A la calle, a la calle! Que si hay algo que aún no hemos asumido es que somos todas, hasta aquella que no lo sabe todavía y que reniega de la lucha, las que tenemos el poder en nuestras manos. ¡A la calle, a la calle! Que me queda grande eso de "ya ha empezado" pero a la vez me resisto a creer que mañana no se vaya a invertir algo. ¡A la calle, a la calle! Que si somos las de abajo contras las de arriba esto es la izquierda que no lo sabe, lucha de clases encubierta tras la renovación de discurso. ¡A la calle! Que son muchas horas, muchos días, muchos meses, demasiados años de rebosar el vaso como para resignarse a dejar pasar semejante oportunidad. ¡A la calle, a la calle! Que se me retuerce aquí, aquí, y hay alguien follando arriba pensando quizá, quizá, en parir un nuevo mundo. ¡A la calle, a la calle! Que si sueñas serás libre en sueños, pero si luchas, serás libre en vida.
15 de Octubre, y hasta enterrarlos en la mar.
jueves, 13 de octubre de 2011
lunes, 10 de octubre de 2011
Poemas y charcos.
Que me quiera así: malhablada y malsonante, burda y sensible como una niña tonta, impulsiva, paralela, mentirosa compulsiva, en continua auto-(de)construcción, retraída y expansiva, voluble en alguna especie de firmeza destructiva, nostálgica idiota y obsesiva. Que me quiera así, sólo eso.
Que tenga la palabra justa, el insulto a mano, el abrazo en la punta de la lengua para recordarlo cuando convenga. Que me lleve en coche cuando ya ni él pueda andar y que me advierta cuándo me estoy pasando. Que me emborrache y que se deje besar en la mejilla mientras le revuelvo el cabello tendida sobre su hombro.
Que me llame cuando necesite un brindis para desahogarse poniendo a parir a quien haga falta. Que se deje recorrer kilómetros para ir a verlo, que recordemos viejos tiempos, que haya vivido a mi lado y que siga ahí en la distancia tan próximo como siempre. Que me mire a los ojos para darme las gracias y que me mire a los ojos para mandarme a la mierda. Que me robe cerveza. Que quede conmigo y me espere ahí, solo en la barra, ojeando alguna revista mientras charla con el camarero. Y que
ante todo
me quiera.
Porque amigos, lo que se dice amigos, hay muy pocos por el mundo. Y yo lo tengo a él.
Que tenga la palabra justa, el insulto a mano, el abrazo en la punta de la lengua para recordarlo cuando convenga. Que me lleve en coche cuando ya ni él pueda andar y que me advierta cuándo me estoy pasando. Que me emborrache y que se deje besar en la mejilla mientras le revuelvo el cabello tendida sobre su hombro.
Que me llame cuando necesite un brindis para desahogarse poniendo a parir a quien haga falta. Que se deje recorrer kilómetros para ir a verlo, que recordemos viejos tiempos, que haya vivido a mi lado y que siga ahí en la distancia tan próximo como siempre. Que me mire a los ojos para darme las gracias y que me mire a los ojos para mandarme a la mierda. Que me robe cerveza. Que quede conmigo y me espere ahí, solo en la barra, ojeando alguna revista mientras charla con el camarero. Y que
ante todo
me quiera.
Porque amigos, lo que se dice amigos, hay muy pocos por el mundo. Y yo lo tengo a él.
jueves, 6 de octubre de 2011
Pongamos que te pongo y tú me pones.
(Y a solas, me busco la muerte en cada lavabo).
Tengo dos cuadernos abiertos sobre la mesa. El uno es de rayas y lo compré en Portugal, el otro está lleno de apuntes y me lo regaló alguien frente a la casa de algún pintor flamenco, no recuerdo ya. Me acabo de quitar los zapatos y el tacto de las medias se siente extraño, se escurre entre los dedos de los pies.
Me gusta descalzarme casi tanto como desnudarme. Y en uno de los cuadernos hay notas y más notas, e intervenciones en asambleas y órdenes del día, listas de la compra, conclusiones, impedimentos políticos, que es una palabra tan repulsiva como bonita. El cuarto está en penumbra. Lo prefiero así, la misma luz mortecina de día que de noche, con la cortina corrida que Alex dice que da ambiente de prostíbulo antiguo. La Folie Baudelaire, quizá. O puta barata de barrio. Un atril en la plaza.
No se oye bien por el teléfono. Eso me pasa por aborrecer la luz eléctrica, pero es que cuando enciendo velas las sombras se mueven y es todo mejor y hasta parece que me estés abrazando. Aunque sea mentira.
Ahora todo es más difuso, o más claro y más agotador, pero el salitre sigue estando ahí. Es el mismo trasfondo y yo sigo bebiendo ron mientras me ahogo de angustia. Aunque los libros son bonitos, creo. Y si algo puedo amar, amaré eso.
Mi armario está entreabierto mientras gasean estudiantes en Chile, mientras me pierdo aquí dentro, mientras detienen manifestantes en Barna, mientras me bajo las medias, mientras llueve allá en Gaza y en cada barrio llora gente que no sabe ni la mitad de lo que pasa. No sé si reír y ser joven o gastarme antes de tiempo. No sé de qué va eso de gastarse y me da miedo.
Escribo para no pegarme un tiro en la nuca. Eso leí en un poemario que me descubrió un amigo. Y la verdad, ya no sé qué pensar.
martes, 13 de septiembre de 2011
Ready for 15th October.
"Y en la calle se hace un gran silencio,
pero si escuchas bien oirás un crac.
En toda España solo suena un crac.
En occidente solo se oye un crac.
Y si esto no es el fin,
si esto no es un final, entonces
es la bomba que va a estallar.
Es una bomba y va a estallar."
pero si escuchas bien oirás un crac.
En toda España solo suena un crac.
En occidente solo se oye un crac.
Y si esto no es el fin,
si esto no es un final, entonces
es la bomba que va a estallar.
Es una bomba y va a estallar."
martes, 6 de septiembre de 2011
Envejecer.
Es un arrugas de preocupación y un gesto sombrío que ya no se me va ni se me irá nunca.
Es un comportarme como una puta niña mal de la cabeza, porque me conoces, sabes que soy así, pero frenar de golpe y utilizar palabras de más de tres sílabas durante horas de discusión.
Es un entender las referencias pictóricas de las crónicas literarias y viceversa.
Es un ser consciente de las cosas, así, de golpe, que se me vienen encima incluso cuando me duele gastarme cinco euros que no tengo en una camisa que necesito.
Es un llorar por las noches y un sentir el sexo como parte intrínseca de mi vida y un pavor horrible a quedarme sola por el resto de mis días.
Es un ser consciente de mi cuerpo y pasar aleatoriamente de asustarme a la autocontemplación a la curiosidad al orgullo escondido y a la vergüenza, ambos a la vez.
Es un tener que pensar lo que dices porque ahora, oh, ahora te hacen caso, y eso impone, impone mucho.
Es un abrir la boca para hablar y darte cuenta de que la gente se calla y te toma en serio, y sobre todo que eso, más allá de la realización personal, va a tener consecuencias reales en el mundo físico.
Es un miedo insoportable, un miedo insoportable al tiempo que se escapa entre los dedos.sábado, 3 de septiembre de 2011
La edad del porno.
He tenido heridas en la espalda. Heridas que no cerraban, que se empeñaban en no citatrizar y que volvían a abrirse cada vez que me agachaba. Heridas justo ahí, a la altura de la vértebra que sobresale, esa que se interpone entre ti y el suelo cuando te arrojan a él con demasiada violencia. Te quieres morir, matar, romper en dos, desgarrarte la piel tú misma y desgarrársela al otro, a la otra, descarnarte tira a tira si eso te hace sentir el dolor más intenso. He tenido las rodillas desgarradas, sangre en los labios y uñas clavadas.
Me han tocado con algodón. Suave, despacio, flotando. Casi sin rozar. Una palma, otra. A un centímetro de mí, cobertura exterior de doble capa que rodea tu cuerpo como las sábanas de satén cuando duermes desnuda. Aire que respiras. Te respiran, te respiran poco a poco y desaparece el centímetro, y entonces es una lluvia y no tocas piel sino agua, agua y pelo mojado y ojos que lloran y alma que habla. Un pie en algún lugar, ahí, perdido, un cuadro de Picasso. Mi cuello, su cuello.
He estado sola. Manos abiertas y ojos cerrados. La pintura del techo es blanca, blanca. Y yo no pienso en nada.
Me he desahogado. Hola, adiós. Gracias.
Se han desahogado.
He querido y me han forzado, me he dado cuenta y lo he evitado, me acuerdo, me olvido, complazco, exijo, asiento, disiento, suspiro, sonrío, me mato.
Me han tocado con algodón. Suave, despacio, flotando. Casi sin rozar. Una palma, otra. A un centímetro de mí, cobertura exterior de doble capa que rodea tu cuerpo como las sábanas de satén cuando duermes desnuda. Aire que respiras. Te respiran, te respiran poco a poco y desaparece el centímetro, y entonces es una lluvia y no tocas piel sino agua, agua y pelo mojado y ojos que lloran y alma que habla. Un pie en algún lugar, ahí, perdido, un cuadro de Picasso. Mi cuello, su cuello.
He estado sola. Manos abiertas y ojos cerrados. La pintura del techo es blanca, blanca. Y yo no pienso en nada.
Me he desahogado. Hola, adiós. Gracias.
Se han desahogado.
He querido y me han forzado, me he dado cuenta y lo he evitado, me acuerdo, me olvido, complazco, exijo, asiento, disiento, suspiro, sonrío, me mato.
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